En nuestra juventud, con los amigos discutíamos, con altas esperanzas, si llegaríamos al año dos mil. Dudábamos. El cambio de siglo se veía tan distante, tan reverente y tan enigmático. ¿Cómo sería el año dos mil? ¿Qué tipo de tecnología veríamos? ¿Qué avances veríamos en Guatemala?