El depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya aseguró el martes en Washington que cuando se reúna en San José con el gobernante de facto Roberto Micheletti no será para negociar, sino para planificar «la salida de los golpistas».
«No se trata de una negociación, se trata de la planificación de la salida de los golpistas del país», dijo Zelaya en rueda de prensa.
El derrocado gobernante, que al igual que Micheletti aceptó una invitación el jueves a la casa del presidente costarricense, Oscar Arias, para intentar resolver y superar la crisis política en Honduras, descartó negociar su reintegro al poder.
«Hay cosas que no se van a negociar de ninguna manera: el restablecimiento del orden democrático y del presidente depuesto», enfatizó.
En ese sentido, Zelaya deploró el operativo que lo arrancó del poder el 28 de junio, tras lo cual el Congreso hondureño nombró a Micheletti para sustituirlo en la Presidencia.
«Si a los presidentes los van a poner los militares, estaríamos retrocediendo cien años (…) No podemos volver a ese tiempo en que los presidentes debían dormir vestidos y con las maletas hechas», dijo.