Zelaya da por concluido diálogo


La comitiva negociadora de Manuel Zelaya ofreció anoche una conferencia de prensa, donde informaron que no hubo ningún acuerdo con el gobierno de facto de Honduras. FOTO LA HORA: AFP YURI CORTEZ

El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dio por concluido, en la madrugada de hoy, el diálogo con el gobierno de facto de Roberto Micheletti tras la negativa de éste a restituirlo en el poder.


Manuel Zelaya, presidente depuesto de Honduras, dio por culminado el diálogo con Roberto Micheletti, lo que pone en incertidumbre el futuro polí­tico del paí­s. FOTO LA HORA: AFP ORLANDO SIERRA

«Damos por agotado el diálogo, no podemos seguir dando plazos», afirmó Mayra Mejí­a, integrante del equipo de Zelaya después de que se cumpliera en la medianoche del jueves (06:00 horas del viernes) el ultimátum que habí­a dado el presidente depuesto a Micheletti para ser restituido en el poder.

La restitución de Zelaya es el principal punto del Acuerdo de San José, propuesto por el mediador en este conflicto, el presidente costarricense Oscar Arias, para poner fin a la crisis polí­tica desatada por el golpe de Estado del 28 de junio.

El gobierno de facto, tras el ultimátum de Zelaya, anunció que hoy hará una contrapropuesta.

«Nuestra contestación o nuestra contrapropuesta será presentada mañana hoy a las 10:00 horas», anunció Vilma Morales, del equipo de Micheletti.

«Pedimos a nuestros socios de la mesa de diálogo que pongan a un lado los juegos polí­ticos (…) y llegaremos a la meta final mañana (viernes)», agregó. Sin embargo, Mejí­a dijo que «la propuesta puede ser recibida por los representantes de la OEA (Organización de Estados Americanos)» que han estado acompañando el diálogo desde que se instaló el 7 de octubre y sólo se reanudarí­a si se habla de la restitución de Zelaya.

En declaraciones a Radio Globo, el mandatario derrocado anunció este viernes que se comunicará con distintos miembros de la comunidad internacional para referirles la situación tras la ruptura del diálogo.

«Voy a atender unas llamadas en Estados Unidos, especí­ficamente para la OEA, para Naciones Unidas, y algunos contactos que tengo que hacer también con paí­ses que están pendientes con lo que está pasando aquí­, especialmente los paí­ses de Centroamérica», precisó Zelaya a Radio Globo.

No obstante, pareció desconcertado cuando le preguntaron sobre sus próximos pasos y se remitió a apelar a la comunidad internacional.

«Todos los paí­ses, incluyendo a Estado Unidos, que han sido firmes con su posición, todos los paí­ses han dado la razón a mi gobierno, a mi posición y me han respaldado», dijo Zelaya, señalando que «la esperanza todaví­a nos queda».

La mesa de diálogo fue instalada el 7 de octubre luego de una visita de una docena de cancilleres y representantes de América y España y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

Las dos comisiones negociadoras se pusieron de acuerdo en un 95% de los puntos del acuerdo de San José, entre ellos, la creación de un gobierno de unidad, la celebración de las elecciones el 29 de noviembre, no aplicar amnistí­a o el nombramiento de una comisión de seguimiento y otra de la verdad.

Asimismo, la delegación de Micheletti consiguió arrancarle la promesa a Zelaya que renunciará a convocar a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, que fue lo que detonó el golpe del 28 de junio.

Pero los dos grupos chocaron en el verdadero problema: la restitución del mandatario.

Zelaya ya habí­a rechazado la propuesta del gobierno de Micheletti el 19 de octubre. Este insistí­a en que sea la Corte Suprema de Justicia la que decida su restitución, mientras que el presidente depuesto prefiere que esta decisión recaiga en el Congreso.

El gobierno de Micheletti apuesta a las elecciones presidenciales del 29 de noviembre, a las que aspiran seis candidatos, con la esperanza de que la entrega del poder al vencedor el 27 de enero próximo aplacará las protestas internacionales por el golpe de Estado.

El mandatario depuesto cumplió un mes refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, adonde llegó el 21 de setiembre sorpresivamente tras burlar la fuerte vigilancia militar que ha desplegado el gobierno de Micheletti.