El jefe del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, pidió el jueves un voto masivo y alertó contra un exceso de confianza en los comicios del próximo domingo, mientras su rival conservador, Mariano Rajoy, mantenía la economía como principal argumento de campaña.
«Les pido un voto mayoritario a aquellos que quieran un gobierno progresista. No basta sólo con desearlo, hay que votar, hay que comprometerse», dijo Zapatero en un mitin en Córdoba (Andalucía, sur), llamando a votar en masa.
«El exceso de confianza alarma a los socialistas en la recta final», titulaba el jueves el diario catalán El Periódico, en referencia a los temores que denotó el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en los últimos tramos de la campaña.
«Ganar los debates no significa ganar las elecciones; los debates se ganan con argumentos y las elecciones se ganan con argumentos y con votos», había afirmado el miércoles Zapatero, quien la tarde del jueves viajará a Barcelona (noreste), donde insistirá en la necesidad acudir masivamente a las urnas.
Zapatero, que lleva desde el pasado lunes tratando de rebajar la euforia que se ha adueñado del electorado socialista tras el segundo debate televisado con Rajoy, del que, según sondeos, salió ganador, sabe que una baja tasa de participación en Andalucía y en Cataluña, dos de sus principales bastiones, podría perjudicar al PSOE.
En el penúltimo día de la campaña, los dos principales candidatos siguieron insistiendo, además, en sus principales caballos de batallas.
Zapatero prometió «más política social, cohesión territorial y más igualdad de hombres y mujeres», mientras Rajoy apostaba por presentarse como el hombre capaz de contrarrestar la desaceleración económica.
Arropado por Rodrigo Rato, ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ex ministro de Economía por el Partido Popular (PP, derecha), Rajoy aseguró que si llega al poder hará «una política económica como la que hizo Rato», al que se considera el artífice de los ocho años de bonanza económica de que se benefició el gobierno del PP entre 1996 y 2004.
El líder conservador, que pide el voto de los socialistas desencantados con el gobierno de Zapatero, se ve ganador en los comicios del domingo en los que pueden votar 35 millones de españoles, asegurando que «como (el trece veces campeón del mundo de motociclismo español) Angel Nieto, el PP va a ganar en la última curva de la última carrera».
Rajoy busca así restar importancia a las últimas encuestas publicadas el lunes pasado en España, que dan una ventaja de cuatro puntos al PSOE.
«En cuatro años el PP no ha ganado ni un debate en ninguna parte ni ninguna encuesta», afirmó Rajoy el miércoles, antes de añadir: «Tengo una encuesta, se publicará el 9 de marzo y será la segunda encuesta que ganemos» después de las municipales de mayo de 2007, en las que el PP ganó en número de votos, aunque el PSOE obtuvo más concejales.
El líder conservador dijo en una entrevista con el diario El País que si gana, le pedirá al PSOE «que se abstenga en el debate de investidura».
Una abstención socialista le evitaría tener que pactar con nacionalistas vascos y catalanes, blancos de los ataques del PP durante la legislatura, para lograr la investidura en el Congreso de los Diputados.
Zapatero fue investido en 2004 gracias a los votos de los diputados de la coalición ecolo-comunista Izquierda Unida y los independentistas catalanes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), tras obtener una mayoría relativa en los comicios que le daba 164 diputados, sobre un total de 350.
A Asier Uzkudun nunca se le había pasado por la cabeza casarse, pero todo cambió cuando España se convirtió en 2005 en el tercer país europeo, junto a Bélgica y Holanda, que legalizó el matrimonio homosexual.
Menos de un año después, en una ceremonia civil, este administrador de empresas de 37 años se casó con su novio después de ocho años de relación.
«Fue muy especial. Mi abuela fue la primera en decir que quería venir», explicó a la AFP en su casa del centro de Madrid.
Pero como muchos otros gays en España, Uzkudun teme que los derechos alcanzados durante el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero desaparezcan si vuelve al poder del Partido Popular (PP, derecha) tras las elecciones legislativas del 9 de marzo.
Además de España, sólo Bélgica, Canadá y Holanda han legalizado el matrimonio gay, mientras el Reino Unido y algunos países europeos han legalizado las uniones de parejas del mismo sexo.
Por eso la comunidad homosexual española se ha movilizado en favor de Zapatero y en contra del PP de Mariano Rajoy.
Rajoy ya lo ha avisado: si gana, cambiará –apoyado por la jerarquía de la Iglesia católica– la palabra «matrimonio» de la nueva ley, ya que estima que ésta sólo denomina a la unión de un hombre y una mujer.
El gobierno de Zapatero aprobó el derecho de las parejas homosexuales a adoptar niños al mismo tiempo que legalizó el matrimonio de personas del mismo sexo, en un país donde la homosexualidad dejó de ser criminalizada en 1979, cuatro años después del fin de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975).
Unas 4.000 parejas gays se han casado en España desde que se aprobó la ley.
Decenas de activistas con banderines marcharon el sábado por la noche por el céntrico barrio de Chueca, frecuentado por el colectivo gay, al son de tambores y repartiendo panfletos en los que recuerdan las duras palabras del PP contra la ley de matrimonios.
Chueca, zona repleta de bares, restaurantes y tiendas de diseño, está salpicada de pósters con parejas de gays que se besan bajo el eslogan: «Los derechos se conquistan, se disfrutan, defiéndelos con tu voto».
La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha distribuido 45.000 pósters, 40.000 folletos y 50.000 adhesivos por todo el país en los que llama a gays y lesbianas, estimados en más de dos millones, a votar a partidos que defiendan los derechos de su comunidad, sin mencionar a los socialistas.
«Es la primera vez en democracia que un partido anuncia que va a recortar los derechos de nuestras familias», lamentó Antonio Poveda, presidente de la FELGTB, en un acto de protesta ante la sede del PP el mes pasado.
Los locales nocturnos han organizado fiestas en favor de Zapatero y el oscarizado cineasta Pedro Almodóvar, abiertamente gay, también lo ha apoyado.
Los votantes homosexuales han favorecido tradicionalmente a los partidos de izquierda, y el fundador y editor de la revista gay Zero, Miguel Angel López, predice que este año votarán aún más a los socialistas.
Antes de los últimos comicios generales, en marzo de 2004, sólo el 11% de los votantes gays creían que Zapatero respondería a todas sus reivindicaciones y el 38% decía que votaría socialista, según un sondeo publicado en esa revista.
Ahora, López cree que cerca de un 30% de los que en 2004 votaron a partidos de derecha se abstendrán o pasarán a la izquierda.
Durante la campaña, Zapatero siempre mencionó las bodas homosexuales como uno de sus logros, y en una entrevista a Zero la semana pasada aseguró que seguirá defendiendo sus derechos.
«Haré todo lo que sea posible para que el señor Rajoy no pueda negar derechos a ninguna familia española», prometió.