¡Zapatero a tus zapatos!


Se generó desde la época de campaña electoral gran expectación en la designación de la persona que serí­a elegida como vicepresidenciable y compañero de fórmula de los distintos candidatos presidenciales que competí­an para gobernar el paí­s; en ese orden de ideas dentro de las distintas instituciones partidarias corrieron los rumores, y se barajaron distintos nombres, algunos ilustres y otros un tanto menos.

Lic. Christian Alarcón Duque

En el seno del partido oficial corrió el rumor que la figura vicepresidencial recaerí­a en un ex ministro de Comunicaciones, que fungió como tal en el gobierno de Alfonso Portillo, y que su postulación se debí­a a las influencias ejercidas por un pariente influyente de aquél.

Sin embargo, la idea no convenció ni siquiera al ese entonces candidato presidencial ílvaro Colom Caballeros, quien vislumbró -con mucha sensatez- una indefectible derrota en las urnas electorales, por lo que se inclinó la balanza a favor del doctor Rafael Espada; ilustre médico, destacado y reconocido internacionalmente.

También en el seno del Partido Patriota se barajaron distintos nombres, y finalmente sin nada que envidiarle al partido contrincante se designó a un reconocido empresario e insigne ciudadano como compañero de fórmula de Otto Pérez Molina; fue entonces cuando la población tuvo la percepción que los «papeles» en ambos partidos debí­an de invertirse.

A casi año y medio de la toma de posesión del actual partido gobernante, es objetivo poder opinar sobre el desempeño de los funcionarios públicos, que hace un año y medio aproximadamente fueron elegidos para gobernar por un perí­odo de cuatro años.

Siempre ha sido excusa de los gobiernos y simpatizantes del partido de turno, anidar la excusa, que es poco lo que puede lograrse en tan sólo doce meses de trabajo; sin embargo, el plan de los 100 dí­as que prometió el partido gobernante, y los 300 dí­as después que han transcurrido no han convencido a la población guatemalteca.

La imagen del actual Vicepresidente se está desdibujando, ya que su labor como funcionario público ha dejado mucho que desear. Su labor como Vicepresidente no ha sido la más feliz, y aunque era de esperarse de él cierta impericia para manejar la «cosa pública», también creí­ en su momento que podrí­a convertirse en el funcionario más rescatable -y no destacable- del actual gobierno.

No es lo mismo manejar un nosocomio, que un paí­s de 13 millones de personas, y en consecuencia 13 millones de problemas ávidos de una urgida y pronta solución.

Muchas personas votaron por el actual partido de gobierno, no tanto por su candidato presidencial, su emblema o ideologí­a, sino por la imagen que se tení­a de su vicepresidenciable; sin embargo, se han decepcionado de su comportamiento y postura impasible ante las malas decisiones que toma el gobierno en detrimento del paí­s, verbigracia la compra de medicamentos y el mal estado en que se encuentran los centros hospitalarios -servicios básicos que deben de prestarse de la mejor manera- donde se esperaba de él que pusiera todo su empeño, conocimiento y honestidad. Nadie pone en duda su capacidad como médico, pero «Zapatero, a tus zapatos», reza el dicho.