El ex gigante petrolero ruso Yukos, gradualmente desmantelado en las últimas semanas en beneficio esencialmente del gigante público Rosneft, cercano al Kremlin, perdió también hoy en otra subasta su simbólica sede moscovita.
El grupo Prana, cuyos propietarios son desconocidos, adquirió un lote de activos de Yukos, ex número uno del petróleo ruso, que incluye su sede moscovita, por US $3.880 millones, anunció el organizador de la venta, el Fondo ruso de Bienes del Estado.
La subasta, que duró tres horas, fue de lejos la más disputada de todas las que se celebran desde fines de marzo para vender los activos de Yukos. El precio definitivo de este lote cuadruplicó el precio de salida (US $856,2 millones).
El lote, que llevaba el número 13, está integrado por cerca de 15 participaciones en varias sociedades, y particularmente por la sede moscovita de Yukos, ubicada en el centro de la capital, y donde se celebraba la subasta.
Prana, que nunca participó en las subastas de Yukos, disputaba el lote con el gigante público petrolero ruso Rosneft, representado por su filial Neft Aktiv.
Yukos, que perteneció al empresario Mijail Jodorkovski, antaño el hombre mas rico de Rusia y ahora encarcelado por fraude fiscal y estafa, se había mudado en 2003 a este inmueble, una moderna torre de 22 pisos. Moscú es una de las ciudades más caras del mundo en el sector inmobiliario.
Ahora, Jodorkovski cumple en Siberia una condena de ocho años de prisión, y puede ser sentenciado a otros 15 si se retienen nuevos cargos contra él.
«Si Yukos no hubiera desafiado al Estado, no tendríamos este escenario», subraya Chris Weafer, analista del banco Alfa en Moscú, al recordar la implicación de Mijail Jodorkovski en la política rusa y sus vínculos con las sociedades extranjeras de energía.
«Su destrucción resume perfectamente el retorno del Estado como actor principal de la economía. En este sentido, la historia de Yukos es la historia de Rusia», añade Weafer.
Prana nunca había participado hasta ahora en las subastas de Yukos, en las que Rosneft se llevó gran parte del pastel. Otros grupos desconocidos ya habían participado en algunas de las ventas, y uno de ellos, Unitex, se llevó el jueves la red de estaciones de servicio de Yukos.
Según los analistas, algunas grandes sociedades como el gigante ruso del gas Gazprom podrían actuar entre bambalinas detrás de esos grupos.
En todo caso, Rosneft era el favorito de los analistas para llevarse la sede de Yukos, como ya obtuvo tres de los cuatro mayores lotes subastados desde fines de marzo.
Aún quedan tres subastas por realizar en las próximas semanas, pero lo esencial de Yukos ya ha sido vendido.
Las subastas celebradas hasta ahora permitieron captar 30.680 millones de dólares, una cifra superior a las deudas que tenía Yukos, según cálculos realizados en febrero (27.500 millones de dólares).
Yukos tiene 68 acreedores, y los más importantes son el fisco ruso (por la mitad) y Rosneft, que aparece como el vencedor del proceso, ya que se convirtió en el número uno ruso del petróleo, superando al grupo privado Lukoil.
Yukos había sido colocado en situación de liquidación judicial en agosto de 2006, tras un espectacular proceso por fraude fiscal y estafa a gran escala. Los analistas consideraron que el juicio contra Jodorkovski fue inspirado por el Kremlin para frenar sus ambiciones políticas.