«Yo fui secuestrado por Los Zetas»


El momento más dramático en el viaje de Martí­n, un inmigrante indocumentado de Guatemala que está intentando cruzar hacia Estados Unidos ví­a México, fue cuando Los Zetas mataron a golpes a dos de sus compañeros de viaje.


Martí­n habí­a sido secuestrado por miembros de este cártel de narcotraficantes y permanecí­a junto con otros cien centroamericanos en una casa de seguridad de Tierra Blanca, Veracruz.

Y las dos ví­ctimas, jóvenes de El Salvador, no quisieron entregar el número telefónico de sus familias, a quienes los secuestradores pretendí­an extorsionar.

Entonces, recuerda Martí­n, los plagiarios reunieron a los indocumentados y, frente a ellos, asesinaron a los salvadoreños.

«Les dieron de golpes en la cabeza hasta matarlos. A puro golpe. Dijeron que era un mensaje a todos los migrantes para que obedecieran», le cuenta a BBC Mundo.

Martí­n salvó la vida porque su familia pagó US$1.000 como rescate, pero ahora se siente más solo que antes de su dramática experiencia.

«No me puedo comunicar a Guatemala, llamo y llamo y no contestan. Pienso que ya me hacen por muerto».

Y el miedo que sintió durante su secuestro volvió ahora con más fuerza, después que 72 inmigrantes aparecieron asesinados en Tamaulipas, aparentemente a manos de un grupo vinculado a Los Zetas.

GOLPES Y ABUSOS

Historias como la de Martí­n se repiten con frecuencia en México, por donde cada año cruzan más de 100 mil inmigrantes indocumentados en camino a Estados Unidos.

La mayorí­a son ví­ctimas de abusos, golpes, detenciones arbitrarias y extorsión, según han documentado organizaciones civiles.

Y en los últimos años se ha registrado un creciente número de secuestros cometidos por bandas de la delincuencia organizada, algunas ligadas a carteles de la droga.

Entre octubre de 2008 y febrero de 2009 la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) documentó más de 10 mil plagios.

El gubernamental Instituto Nacional de Migración cuestionó la cifra, pero lo cierto es que, hasta ahora, es el único dato sobre secuestro de migrantes.

SECUESTRO

En la investigación de la CNDH abundan los testimonios de torturas, vejaciones y asesinatos, como los que presenció Martí­n desde que cruzó la frontera mexicana, el primer dí­a de agosto.

El grupo de indocumentados con quienes viajaba llegó a bordo de un tren carguero a la comunidad de Medias Aguas, en Veracruz, en el oriente del paí­s.

«Estábamos descansando cuando aparecieron personas con cuchillos y pistolas. Nos obligaron a quitarnos la ropa, pero a dos que se resistieron los mataron allí­ mismo».

Cinco compañeros de viaje de Martí­n fueron secuestrados en Medias Aguas. El resto del grupo, una veintena, logró escapar. Los cuerpos de los asesinados quedaron a un lado de las ví­as.

Al dí­a siguiente, en Tierra Blanca, la historia se repitió.

«Por la madrugada llegaron personas con rifles y nos subieron a una camioneta verde. A los que corrieron les dispararon en la cabeza».

En el vehí­culo, los inmigrantes fueron llevados a una casa de seguridad de tres niveles, donde ya habí­a varias decenas de centroamericanos.

HAMBRE Y GOLPES

Martí­n permaneció secuestrado tres dí­as. En ese tiempo sólo comió dos tortillas con un poco de agua.

Pero no sintió hambre, dice, angustiado por el asesinato a golpes de los dos salvadoreños. «Eran jóvenes, como de 18 ó 19 años».

Durante el cautiverio, Los Zetas golpearon con tablas a varios migrantes; a otros los separaron del grupo y no se supo más de ellos.

Cuando a Martí­n lo dejaron libre siguió su viaje en tren hasta Saltillo, Coahuila, en el norte del paí­s, donde permanecí­a en el albergue Belén, Posada del Migrante. Allí­ lo contactó BBC Mundo.

Sigue con el plan de viajar a Estados Unidos, aunque primero quiere conseguir algo de dinero en la cosecha de manzanas en Chihuahua. A Tamaulipas, donde ocurrió la masacre de inmigrantes, no quiere acercarse.

«Los Zetas te matan si no les pagas o trabajas para ellos. Es muy malo lo que está sucediendo en México», concluyó.