Las autoridades de Yemen, fortalecidas por el nuevo golpe asestado a Al Qaeda, quieren probar que pueden actuar contra esta red antes de la conferencia de Londres, denunciada por los ulemas locales como un preludio a una intervención militar extranjera, según analistas locales.
Hoy, el ministerio del Interior confirmó la muerte del jefe militar de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), Qassem Al Rimi, y de cinco de sus lugartenientes, en un ataque aéreo ayer en el norte del país.
Dos días antes fue destruida una célula de la red en el este del país.
Yemen, bajo presión para acabar con la red extremista después de que esta reivindicara el fallido atentado de Navidad contra un avión estadounidense, «quiere evitar una intervención militar extranjera directa contra Al Qaeda», declaró Adel Al Ahmadi, un especialista yemenita en esta red.
«De esta manera, Yemen desea expresar que es capaz de cumplir la misión por sus propios medios, pero que necesita una asistencia logística en su lucha contra Al Qaeda, y de un apoyo político para consolidar su régimen frente a sus adversarios locales», que espera obtener durante la conferencia de Londres del 27 de enero, agregó.
La capacidad de Yemen para combatir a los grupos extremistas, entre ellos Al Qaeda, instalados en su territorio, está en el centro de los debates en Washington después de la tentativa de atentado del 25 de diciembre por un nigeriano que se habría radicalizado durante una estadía en Yemen.
Saná excluye un despliegue de tropas extranjeras en el país, y el presidente estadounidense Barack Obama indicó que no lo tenía previsto.
«Una intervención directa de Estados Unidos podría reforzar la red Al Qaeda en lugar de debilitarla», suscitando un movimiento de apoyo en la comunidad musulmana, había advertido el 7 de enero el viceprimer ministro de Defensa y Seguridad, Rached Al Alimi.
La prensa estadounidense dio cuenta de una participación estadounidense en los ataques gubernamentales contra Al Qaeda los días 17 y 24 de diciembre, en los cuales murieron más de 60 islamistas extremistas.
«Para Saná, los ataques sucesivos y exitosos efectuados desde el 17 de diciembre prueban que una asistencia logística y en materia de inteligencia es más eficaz» que una intervención extranjera, destacó el analista Said Ali Obeid al Jamhi, especialista en los grupos extremistas.
«Mediante esos ataque, las autoridades yemenitas prueban su capacidad para asfixiar a Al Qaeda, en particular cuando se acerca la conferencia de Londres, para no llegar a esta conferencia en posición de debilidad», agregó.
Según dicho analista, Yemen, uno de los países más pobres del mundo, afectado por una rebelión en el norte y un movimiento secesionista en el sur, «no quiere llegar a Londres presentándose como el país derrotado por Al Qaeda», lo que justificaría una posible intervención extranjera.
«La caza de los terroristas de Al Qaeda continuará» y «el gobierno utilizará todos los medios a su alcance para erradicar el terrorismo» en su territorio, reiteró el viernes a la AFP un alto responsable yemenita.
A cambio, «Yemen espera de la conferencia de Londres una ayuda económica importante para enfrentar sus problemas, que en principio son de orden económico», subrayó Adel Al Ahmadi.
Pero esta conferencia, convocada a iniciativa del primer ministro británico Gordon Brown, es denunciada como «un complot» organizado contra Yemen por los medios conservadores del país.
Más de 150 ulemas, dirigidos por el influyente jeque Abdelmajid Zendani, que según Washington es uno de los pilares del extremismo, emitieron esta semana una fatwa (edicto religioso musulmán) proclamando la guerra santa (yihad) si el país era atacado u ocupado.