De un tiempo a esta parte, a todos nos consta que cada mandatario mejora rápidamente el historial de viajes al exterior de su antecesor. Tal parece que ese fuera el fin primordial de alcanzar el poder. Don ílvaro Colom ha procurado hacerlo más cómodo todavía, utilizando aviones privados que «gentil y dadivosamente» le conceden empresas o sus personeros, lo que viene a demostrar que los chapines aunque comamos frijoles seguimos eructando pollo. Por no haberle puesto suficiente atención a este asunto, no me había percatado la razón o justificación del porqué ese denodado afán de viajar, el que muchas veces comparte con su compañero de fórmula.
Si usted pone más atención a las noticias de estos viajes al exterior, podrá encontrar discursos o declaraciones a la prensa extranjera e internacional en las que el mandatario habla de nuestro país de tal manera que en nada concuerdan con la realidad en que vivimos, para que allá en el extranjero, puedan forjarse una idea muy distinta de la figura que los visita. Por ejemplo, ¿aquí, alguien podrá tragarse la píldora que en seis meses del gobierno de Colom, nuestra gente de escasos recursos cada día es menos pobre?; ¿alguien podrá disfrutar de mayor seguridad ciudadana? O ¿se podrá asegurar contundentemente que nuestra población ahora goza de mejor atención en salud, educación o en infraestructura?
Claro, asegurar lo anterior en Guatemala no sólo provoca ponerse en ridículo y aumentar el concepto de mentirosos que seguimos teniendo de ellos, sino que la prensa nacional, la que todavía se puede calificar de honesta y apegada a la verdad, será la primera en contradecir efusivamente tales afirmaciones, pero, en el extranjero se demuestra que el papel aguanta con todo. Nada cuesta entonces salir a decir por aquellos lares que pronto será una realidad la construcción de la Franja Transversal del Norte, que mejorarán considerablemente los puertos marítimos, porque aunque suene bonito, la realidad es muy distinta, más aún cuando seguimos viendo que el dinero que se debiera emplear en mejorar las pésimas condiciones en que se encuentran miles de escuelas es utilizado para apagar otros fuegos, lo que resulta en apreciar que seguimos teniendo gobiernos con mentalidad de bomberos.
Es por ello que sigo creyendo que el presidente Colom y el vicepresidente Espada debieran dejar de viajar tanto y ponerse a conformar un equipo de trabajo honesto y capaz que le permita vislumbrar el camino que esté en mejores condiciones. De aquí parte mi reiterada petición a este gobierno de ponerse a planificar seriamente. Todavía están a tiempo. Por fin dejen de lado la improvisación y tanta politiquería, como esa ocurrencia de seguir creando más burocracia la que resulta muy costosa e inútil, por ejemplo: ¿quién podrá considerar útil, valiosa e importante la creación de un viceministerio de transparencia que eficazmente pueda cortar de tajo la corrupción que nos agobia?