Ya resulta insoportable la falta de previsión


¡Si no es una cosa es otra! Llevamos tiempo de estar sufriendo la falta de previsión del Estado para evitar que no sigan ocurriendo tantos accidentes en las calles y carreteras de nuestro paí­s. Cuando hacen crisis, se habla hasta por los codos de tanto que se estudia y planifica hacer muy pronto. ¡Puras mentiras! No pasan de llamarada de tusas, lo mismo, cuando dicen evitar inundaciones, prevenir deslaves, derrumbamientos de viviendas en caso de terremoto o que nunca terminan los asaltos en los vehí­culos del transporte colectivo.

Francisco Cáceres Barrios

La escasez de agua potable es un problema que periódica y cí­clicamente se trata en los medios de comunicación del paí­s; sin embargo, todo sigue igual, las municipalidades siguen estafando, de igual manera que lo acaban de hacer algunos bancos a sus usuarios, cuando después de guardar usted como tesoros los mentados «tí­tulos de propiedad» de pajas o metros cúbicos, que se supone debieran servir para garantizar un servicio puntual y eficiente, no le sirven para nada. Es que da lo mismo tenerlos o no, como es igual vivir en sectores residenciales o en apartados asentamientos, porque la escasez de agua vive en permanente crisis. Para los primeros no queda otro remedio que pagar a precio de oro cada centí­metro cúbico que cabe en la cisterna y para los desafortunados, más que mendigar botes de agua sucia.

A nuestros polí­ticos, especialmente en época electoral, les hierve la boca para decir que nos van a dar agua. Lo malo es que no aclaran de qué tipo, por lo que seguimos igual, oyendo promesas de que para no morirnos de sed se propone traer agua limpia de Quiché por la ví­a de un acueducto y de otros sectores del Occidente del paí­s, pero que el costo es superior a los 140 millones de dólares y llevarí­a unos diez años hacerlo. Otros, aducen que falta hacer un marco institucional para contar con un rector del vital lí­quido; algunos consideran que lo mejor serí­a iniciar de inmediato la masiva reforestación del paí­s; depurar los caudales de los rí­os Marí­a Linda, Motagua, Coyolate, Guacalate, etcétera; educar a la población para que haga uso racional del agua; habilitar pozos y, para terminar el resumen, también hay quienes aducen que agua hay más que suficiente, pero que con tan mala red de distribución con que contamos no habrá caudal que aguante para satisfacer la demanda.

Mientras tanto, todo indica que la estrategia acordada es asegurar que se cuenta con suficientes pozos y manantiales que garantizan el servicio este verano, cuando ni habí­a empezado y la escasez habí­a sentado sus reales, mientras los camiones cisternas suben más los precios, con esto más, que si el cliente no consume el total de su carga, ni disminuyen el cobro, ni permiten compartirlo con el vecino. ¡Amolados seguimos estando!