¡Si no es una cosa es otra! Llevamos tiempo de estar sufriendo la falta de previsión del Estado para evitar que no sigan ocurriendo tantos accidentes en las calles y carreteras de nuestro país. Cuando hacen crisis, se habla hasta por los codos de tanto que se estudia y planifica hacer muy pronto. ¡Puras mentiras! No pasan de llamarada de tusas, lo mismo, cuando dicen evitar inundaciones, prevenir deslaves, derrumbamientos de viviendas en caso de terremoto o que nunca terminan los asaltos en los vehículos del transporte colectivo.
La escasez de agua potable es un problema que periódica y cíclicamente se trata en los medios de comunicación del país; sin embargo, todo sigue igual, las municipalidades siguen estafando, de igual manera que lo acaban de hacer algunos bancos a sus usuarios, cuando después de guardar usted como tesoros los mentados «títulos de propiedad» de pajas o metros cúbicos, que se supone debieran servir para garantizar un servicio puntual y eficiente, no le sirven para nada. Es que da lo mismo tenerlos o no, como es igual vivir en sectores residenciales o en apartados asentamientos, porque la escasez de agua vive en permanente crisis. Para los primeros no queda otro remedio que pagar a precio de oro cada centímetro cúbico que cabe en la cisterna y para los desafortunados, más que mendigar botes de agua sucia.
A nuestros políticos, especialmente en época electoral, les hierve la boca para decir que nos van a dar agua. Lo malo es que no aclaran de qué tipo, por lo que seguimos igual, oyendo promesas de que para no morirnos de sed se propone traer agua limpia de Quiché por la vía de un acueducto y de otros sectores del Occidente del país, pero que el costo es superior a los 140 millones de dólares y llevaría unos diez años hacerlo. Otros, aducen que falta hacer un marco institucional para contar con un rector del vital líquido; algunos consideran que lo mejor sería iniciar de inmediato la masiva reforestación del país; depurar los caudales de los ríos María Linda, Motagua, Coyolate, Guacalate, etcétera; educar a la población para que haga uso racional del agua; habilitar pozos y, para terminar el resumen, también hay quienes aducen que agua hay más que suficiente, pero que con tan mala red de distribución con que contamos no habrá caudal que aguante para satisfacer la demanda.
Mientras tanto, todo indica que la estrategia acordada es asegurar que se cuenta con suficientes pozos y manantiales que garantizan el servicio este verano, cuando ni había empezado y la escasez había sentado sus reales, mientras los camiones cisternas suben más los precios, con esto más, que si el cliente no consume el total de su carga, ni disminuyen el cobro, ni permiten compartirlo con el vecino. ¡Amolados seguimos estando!