Aribert Heim, uno de los nazis más buscados, conocido como el «Doctor Muerte» de Mauthausen, y del que se había especulado que podía estar escondido en Argentina o Chile, murió en 1992 en Egipto, aseguró ayer por la noche el canal de televisión público alemán ZDF.
Según esta cadena, Heim murió de un cáncer en 1992, citando al hijo del fallecido, así como a amigos y conocidos en Egipto.
ZDF, que realizó su investigación con el diario estadounidense The New York Times, afirmó estar en posesión de una copia del acta de defunción y de cientos de documentos que prueban que se trataba efectivamente de Heim.
«Murió el día de la clausura de los Juegos Olímpicos (de Barcelona), pronto por la mañana», explicó el hijo de Heim, Rí¼diger, a los dos medios.
Este antiguo miembro de las Waffen SS, ocupó durante mucho tiempo la segunda posición en la lista de nazis más buscados, tras Alois Brunner, uno de los diseñadores de la «solución final».
Una vez se dio por hecho que Brunner murió en Damasco hace diez años, Heim pasó al número uno.
Heim, nacido en Austria en 1914, aunque poseedor de la nacionalidad alemana, está considerado como uno de los más sanguinarios criminales de guerra nazi y se sospecha que torturó y asesinó a cientos de detenidos en los campos de concentración de Sachsenhausen y Buchenwald (Alemania) y en el de Mauthausen (norte de Austria), inyectándoles gasolina en el corazón o arrancándoles órganos sin anestesia.
Según ZDF, Aribert Heim vivía en Egipto con una falsa identidad y se había convertido al islam.
Heim fue detenido por las tropas estadounidenses en 1945 pero fue liberado dos años y medio después. A continuación se instaló en Alemania y trabajó como ginecólogo hasta su huída del país en 1962, cuando las autoridades iban a detenerle.
El importante cazanazis Efraim Zuroff, del Centro Simon Wiesenthal, había dicho en julio que creía que Heim estaba aún vivo y se escondía en Sudamérica, en Argentina o Chile.
Respondiendo al anuncio de ZDF, Zuroff dijo que sonaba creíble pero que prefería esperar la confirmación para pronunciarse.
«Todavía no quiero hacer comentarios. La información parece seria pero aún espero la confirmación de mis propias fuentes y hay varias cuestiones que deben ser respondidas», afirmó.
Los supervivientes de Mauthausen acusaban a este médico padre de tres hijos de experimentos crueles y grotescos, como la apertura en canal de prisioneros para extirparles el hígado, entre otros muchos.
Zuroff, que lideró la persecución de Heim, afirmó al ubicar al nazi en Sudamérica que tenía que ser llevado ante la justicia, fuera cual fuera su edad.
«Castró a gente, usó partes de sus cuerpos para decorar su oficina. No estoy ofreciendo estos detalles para impresionar, sino para que la gente entienda lo importante que es detener a este criminal», explicó entonces Zuroff.
Aribert Heim, uno de los criminales nazis más buscados en el mundo, fue acusado de torturar y asesinar a cientos de detenidos en el campo de concentración austriaco de Mauthausen, de ahí que se le conociera como «Doctor Muerte».
El fugitivo murió en Egipto el 10 de agosto de 1992, a la edad de 78 años, según reveló, su hijo Rudiger Heim, al canal de la televisión pública alemana ZDF y al diario estadounidense New York Times, que este miércoles por la noche publicaron su investigación.
Comparado con frecuencia al doctor Josef Mengele, «el ángel de la muerte» de Auschwitz, Heim es sospechoso de haber practicado inyecciones letales directamente en el corazón de sus víctimas, la mayor parte judías, y de arrancarles órganos vitales sin anestesia.
Se cree que pudo llevar a cabo 244 de estas «operaciones» en el campo de Mauthausen.
Heim era el criminal nazi más buscado en el mundo junto a Alois Brunner, uno de los principales artesanos de la «solución final», quien se cree que falleció en Damasco (Siria) hace una decena de años.
El sadismo de Aribert Heim, mezcla de odio racial, de curiosidad científica y de crueldad, sobrepasaba el del resto de médicos de los campos de concentración, juzgó Ernst Klee en su libro «Auschwitz, la medicina nazi y sus víctimas».
Este hombre de apariencia seductora, ojos azul-gris, alto (1,90 m), tenía una marca particular: una cicatriz en forma de V en la comisura de los labios, recuerdo de un duelo con arma blanca.
Nacido el 28 de junio de 1914 en Bad Radkersburg, en la provincia austriaca de Estiria (sureste), Aribert Heim se convirtió en miembro de la Waffen SS en 1940. Se afilió al Partido Nazi (NSDAP) antes incluso de la anexión de Austria por Alemania en 1938, cuando el NSDAP estaba prohibido en su país.
En octubre de 1941, un año después de diplomarse como médico, fue enviado a Mauthausen, tras haber ejercido la medicina en los campos de concentración de Buchenwald y Sachsenhausen, en Alemania.
Detenido por los norteamericanos el 15 de marzo de 1945, fue internado en el campo de prisioneros de Ludwigsburg (sudoeste de Alemania). Entre 1947 y 1949 fue obligado a trabajar en una mina de sal, antes de ser liberado, probablemente debido a su colaboración con los aliados.
Heim abrió un consultorio de ginecología en Baden-Baden, antes de desaparecer en 1962, cuando las informaciones sobre su pasado nazi comenzaron a emerger públicamente y la policía de la RFA se disponía a detenerle.
No fue hasta 1979 cuando un tribunal de Baden-Baden lanzó una orden de detención internacional contra él.
Su hijo Rudiger reveló este miércoles que le visitó a mediados de los años 70 en Egipto, donde fue operado de un cáncer en el intestino.
Durante estos años, el Centro Wiesenthal, que se encarga de perseguir a los prófugos nazis, siguió la pista de Heim por diferentes países: Argentina, Egipto, donde trabajó como médico para la policía, pero también en Uruguay y España.
En 2005, la policía alemana encontró una cuenta bancaria a su nombre en Berlín con un saldo de un millón de euros, que nunca fue reclamado por sus hijos, lo que aumentó las especulaciones de que aún seguía con vida.
Dos años más tarde, el coronel israelí Danny Baz aseguró en un libro que Heim había sido ejecutado en 1982 por una organización secreta, una afirmación a la que el Centro Wiesenthal no dio credibilidad.