Al fin se ha producido cierta expectación y algún interés respecto a participar en el evento comicial que con bombos y platillos se ha estado anunciando en los medios de comunicación escritos, radiales, televisados y, además, en mítines multicolores, pancartas, octavillas, etcétera.
No se nota el entusiasmo de otros tiempos no tan recientes, pero sí es un poco notoria la reacción de ciudadanos y ciudadanas de aletargada conciencia cívica.
En las concentraciones de la gente que escucha o simplemente oye como oír llover lo que ofrecen los presidenciables, los vicepresidenciables, los que codician los butacones del Congreso, las alcaldías y las concejalías, han de haber simpatizantes y no simpatizantes de los candidatos y candidotes.
Muchos mozalbetes, senescentes y ancianos, por ejemplo, asisten a esos actos porque acostumbran los propagandistas repartir gorras, playeras, refrescos y algunos peteretes?Los niños que se ven alborozados y algunos desgañitándose, pues no cuentan porque todavía no son aptos para servir de escalera en las urnas. Sin embargo, ¡todos los mirones hacen bulto!
Los candidatos presidenciales ílvaro Colom, Otto Pérez Molina, Alejandro Giammattei, Eduardo Suger, Fritz García-Gallont, Héctor Rosales Salaverría, doña Rigoberta y los demás deben de estar con aceleradas palpitaciones cardíacas esperando el feliz o el infortunado resultado de las elecciones generales con un solo general que muchos piensan que «las polainas».
De los aspirantes a las perezosas del caserón de los famosos l58 de la 9ª. avenida sólo conocemos a unos cuantos; pero, según se sabe, hay muchas ganas entre el conglomerado ciudadano de rechazar con un ¡NO! a los «reeleccioneros».
Muchos alcaldes y concejales, al igual que no menos diputados, asimismo pretenden seguir en sus trece, pero sólo los que han hecho buen trabajo en sus dominios, como los de los municipios de Guatemala (don ílvaro Arzú), de Guastatoya, El Progreso, entre algunos pocos más, recibirán las bendiciones del electorado para que sigan de frente empuñando las simbólicas varas.
Lo que interesa a los guatemaltecos de verdadera devoción democrática y loables propósitos es que nuestra pobre patria se encauce mejor en lo atinente a superación social, económica, intelectual, cultural, moral y ética, política (no politiquera); a relaciones internacionales, a seguridad y, en síntesis, a trabajo positivo en toda la dimensión conceptual -propio de estadistas bien formados-, no de chafallones ni de politicastros prendados de la burocracia y de sus «bondades doradas y plateadas».
Es casi seguro o realmente seguro que ninguno de los presidenciables y vicepresidenciables cantarán gloria en la primera oleada comicial, por lo que habrá segunda andanada de sufragios con gran forcejeo en todo el cotarro. Entonces tendrán que negociar los pírricamente gananciosos con los «poquiteros» que hicieron papel de segundones con intenciones de saborear las golosinas burocráticas cuando llegue la hora de despanzurrar la abigarrada megapiñata.