Ya estamos a un pasito de las urnas


Al fin se ha producido cierta expectación y algún interés respecto a participar en el evento comicial que con bombos y platillos se ha estado anunciando en los medios de comunicación escritos, radiales, televisados y, además, en mí­tines multicolores, pancartas, octavillas, etcétera.

Marco Tulio Trejo Paiz

No se nota el entusiasmo de otros tiempos no tan recientes, pero sí­ es un poco notoria la reacción de ciudadanos y ciudadanas de aletargada conciencia cí­vica.

En las concentraciones de la gente que escucha o simplemente oye como oí­r llover lo que ofrecen los presidenciables, los vicepresidenciables, los que codician los butacones del Congreso, las alcaldí­as y las concejalí­as, han de haber simpatizantes y no simpatizantes de los candidatos y candidotes.

Muchos mozalbetes, senescentes y ancianos, por ejemplo, asisten a esos actos porque acostumbran los propagandistas repartir gorras, playeras, refrescos y algunos peteretes?Los niños que se ven alborozados y algunos desgañitándose, pues no cuentan porque todaví­a no son aptos para servir de escalera en las urnas. Sin embargo, ¡todos los mirones hacen bulto!

Los candidatos presidenciales ílvaro Colom, Otto Pérez Molina, Alejandro Giammattei, Eduardo Suger, Fritz Garcí­a-Gallont, Héctor Rosales Salaverrí­a, doña Rigoberta y los demás deben de estar con aceleradas palpitaciones cardí­acas esperando el feliz o el infortunado resultado de las elecciones generales con un solo general que muchos piensan que «las polainas».

De los aspirantes a las perezosas del caserón de los famosos l58 de la 9ª. avenida sólo conocemos a unos cuantos; pero, según se sabe, hay muchas ganas entre el conglomerado ciudadano de rechazar con un ¡NO! a los «reeleccioneros».

Muchos alcaldes y concejales, al igual que no menos diputados, asimismo pretenden seguir en sus trece, pero sólo los que han hecho buen trabajo en sus dominios, como los de los municipios de Guatemala (don ílvaro Arzú), de Guastatoya, El Progreso, entre algunos pocos más, recibirán las bendiciones del electorado para que sigan de frente empuñando las simbólicas varas.

Lo que interesa a los guatemaltecos de verdadera devoción democrática y loables propósitos es que nuestra pobre patria se encauce mejor en lo atinente a superación social, económica, intelectual, cultural, moral y ética, polí­tica (no politiquera); a relaciones internacionales, a seguridad y, en sí­ntesis, a trabajo positivo en toda la dimensión conceptual -propio de estadistas bien formados-, no de chafallones ni de politicastros prendados de la burocracia y de sus «bondades doradas y plateadas».

Es casi seguro o realmente seguro que ninguno de los presidenciables y vicepresidenciables cantarán gloria en la primera oleada comicial, por lo que habrá segunda andanada de sufragios con gran forcejeo en todo el cotarro. Entonces tendrán que negociar los pí­rricamente gananciosos con los «poquiteros» que hicieron papel de segundones con intenciones de saborear las golosinas burocráticas cuando llegue la hora de despanzurrar la abigarrada megapiñata.