Ya deshicieron el nudo gordiano en la Usac


Al fin se pusieron de acuerdo las autoridades de la Universidad de San Carlos de Guatemala y el grupo de estudiantes que mantuvo bloqueada por más de un mes dicha casa de estudios superiores en demanda de la solución de una serie de problemas que, según decí­an, estaba afectando a la comunidad sancarlista.

Marco Tulio Trejo Paiz

Ese acto estudiantil bochinchero, entre otras situaciones que se afrontan, han conformado un estado de cosas de grandes complicaciones en la vida nacional.

Lo que acontece en el paí­s, lo han estado comentando ampliamente y sin ambages algunos articulistas de la prensa independiente, y claramente se ha indicado que el Estado se encuentra fallido y como a punto de colapsar. ¿Será. será?

Sin más preámbulo, centramos nuestro comentario en lo que ha ocurrido en la Usac.

Con el taponamiento de las ví­as de acceso a la citada universidad, se estuvo perjudicando en su esfuerzo de superación al grueso del estudiantado, por lo que quién sabe que va a suceder a la hora de concluir el perí­odo de clases.

Está demostrado que en la Usac hay intereses hasta cierto punto inconfesables, y decimos que son hasta cierto punto inconfesables, no obstante que siempre ha habido manifestaciones de protesta y demanda de esto, y de lo otro por parte no sólo de estudiantes, sino también de catedráticos y de personal administrativo cuyos derechos, según las denuncias, son conculcados.

Hay muchachos y no tan muchachos que se inscriben para cursar estudios en las diversas carreras que, como quien dice, de la noche a la mañana incurren en inasistencia a clases o demuestran desinterés en superarse o, sencillamente, ineptitud.

La autonomí­a de la Universidad de San Carlos no está teniendo buen aprovechamiento y, por esa razón, tampoco tiene buena expresión o buenos resultados, lo cual es una evidente realidad. Es hora de un cambio, de una reforma sustancial, en la Usac.

La juventud que abreva en los manantiales del saber en las aulas de las diferentes facultades (de la Usac) es proclive -no toda, por supuesto- a entregarse a la holgazanerí­a, y lo que está sucediendo al presente nos está diciendo que esa es una gran verdad.

De refilón, es de traer a cuento la falta de respeto y de educación de algunos cursantes que tienen muchas paredes interiores y exteriores manchadas con grafitis y letreros que los exhiben como unos vulgares de cuerpo entero. Son ofensivos, muy desagradables, para las autoridades y para las personas que visitan la U.

El Consejo Superior Universitario y los estudiantes del prolongado relajo han estado en franca pugna, pero haciendo de tripas corazón, como suele decirse entre el vulgo, han resuelto, al menos por de pronto, lo del bloqueo, y quedan pendientes de atención las peticiones del grupo de referencia.

Es plausible el que, después de tanta bulla, de tanto relajo, se entrara a dialogar para ver qué desenlace tendrí­a la problemática.

Los huelguistas -llamémosles así­- adoptaron una conducta impropia de estudiantes realmente interesados en normalizar el funcionamiento de la U y es que las cosas que bullen en el ambiente nacional se prestan a lo peor imaginable…

Unos ex rectores de la Universidad de San Carlos, o sean los profesionales Efraí­n Medina Guerra, Roderico Segura Trujillo, Jafeth Ernesto Cabrera Franco, Juan Alfonso Fuentes Soria y Luis Alfonso Leal Monterroso públicamente externaron valiosas opiniones sobre lo que tení­a que hacerse para salir de la oscura encrucijada sin injerencia de factores externos interesados en afectar la institucionalidad y la plena autonomí­a de la tricentenaria Universidad de San Carlos. Entonces, decimos nosotros, a solucionar la problemática general sin más pérdida de tiempo para que, así­, no vuelvan a realizarse acciones lesivas a la comunidad estudiantil, en especial.

Todos reconocemos que esa institución de estudios superiores siempre ha batallado con buen juicio y valentí­a abrazando hermosas y justas causas del pueblo. Muchos sancarlistas han caí­do en gestas cí­vicas defendiendo legí­timos derechos conculcados. Han escrito la historia con sangre, como héroes y mártires.

Es el caso, señores del jurado, de exhortar a estudiantes, catedráticos y autoridades de la Usac para que, juiciosamente y deponiendo beligerancia, vayan logrando resolver convenientemente lo que se requiere para el buen funcionamiento de la Usac. Es lo que está deseando Juan Pueblo.