Hacen mal los hombres y las mujeres de los diversos países de éste y de otros continentes en ingresar ilegalmente (sin los documentos respectivos) en el territorio de los Estados Unidos de América y de otros países.
En más de una ocasión hemos dicho, en este espacio del diario LA HORA, que todos los estados del mundo tienen derecho, perfecto derecho, pleno derecho -lo recalcamos-, de cuidar sus fronteras para que ningún individuo se «cuele» a hurtadillas de las autoridades y conculcando la ley.
En estos tiempos de inseguridad, de terrorismo de los desalmados que incursionan por todos lados haciendo de las suyas, es o debe ser más estricta la vigilancia de quienes actúan en los aparatos de migración, dentro de sus bordes territoriales.
Desde que los fanáticos y los estúpidos suicidas, militantes en los diabólicos terrenos de Al Qaeda, comandada desde sus escondrijos por el despiadado Osama bin Laden, echaron abajo la torres gemelas de Nueva York, la situación mundial ha cambiado casi por completo. Ya no es la misma de antes. Todo lo peor que uno pueda imaginarse puede ocurrir en cualquier momento.
El presidente Colom acaba de visitar la Casa Blanca, en Washington, para abogar, entre otras cosas, por que «mister» George W. Bush otorgue un Estatus Temporal de Protección (TPS) a los guatemaltecos que, de forma irregular, se han desparramado en la gran nación del norte en busca de promisorios horizontes.
Debería el gobernante estadounidense atender lo solicitado por su parigual chapín, porque si ya están bien asentados los inmigrantes en las tierras del Tío Sam, contribuyendo con su esfuerzo laboral a la mayor pujanza de la superpotencia mundial, ¿por qué no dejarlos en paz? Sería un soberano gesto plausible, que comprometería la gratitud de nuestro pueblo, el de «mister» Bush. Infortunadamente, en la actualidad ruge la campaña electoral de los republicanos y de los demócratas, que no deja de sembrar escollos en la administración que ya poco va faltando para que toque a su fin.
Virtualmente, la economía yanqui puede estar casi en tenguerengue y, por esa razón, también, no deja de exponer al presidente Bush a duras críticas de sus adversarios -los demócratas-, si resuelve favorablemente, como se desea, los problemas que afrontan nuestros compatriotas «mojados»; es decir, los que se encuentran de espaldas a la ley en los «United States», nación a la que, por cierto, los histéricos caudillos y secuaces del imperialismo terrorista a la soviética del Caribe y del sur, dentro de sus tácticas ya conocidas, insidiosamente califican de «imperio» como escupiendo para arriba…
Esa gente niega, como no podía ser de otra manera, que la existencia de nuestros acosados primos del norte transcurra en el marco de la democracia sin comillas y, por otro lado, olvida que si no hubiese sido por las poderosas acciones chisporroteantes de los Estados Unidos de América durante la Segunda Guerra Mundial contra la bestia nazifascista, el mundo entero estaría a estas alturas del siglo XXI bajo las herradas botas de feroces dictadores y tiranos.
Bueno, ya estamos penetrando las brumas de la historia y, lo que nos ha movido a hilvanar este comentario, es el caso específico de los migrantes guatemaltecos que se hallan como entre la espada y la pared en los Estados Unidos. Deseamos que se les trate con comprensión y, a pesar de que han violado las leyes, pues? que los dejen en paz para que sigan trabajando y enviando las remesas que constituyen buenas inyecciones económicas para numerosas familias empobrecidas y, desde luego, para Guatemala.
Diferente sería la situación de los nuevos migrantes, o sean los que de hoy en adelante puedan estar disponiéndose a saltar o que estén saltando ilegalmente ya los límites fronterizos estadounidenses.
Y? ojalá que el timonel de la «chalupa» viaje al exterior sólo cuando sea estrictamente necesario, no como está ocurriendo desde que principió su jornada en enero/08. Ciertos negocios de Estado que los traten los embajadores, pues para eso están prendidos al presupuesto nacional, y la pasan muy eufóricos en las francachelas?