Ya basta de estadí­sticas


Me siento a escribir con el corazón en la mano. Vengo de abrazar a un papá, que al igual que los miles que han sufrido por la violencia, clama que su hija no sea una estadí­stica más.

Pedro Pablo Marroquí­n Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt

Hoy en la madrugada perdimos a una amiga, alguien que poseí­a extraordinarias cualidades, una mente privilegiada, pero sobre todo, una calidad humana invaluable.

Devastado por la situación que vivimos en nuestro paí­s y por ver a tanta gente que uno quiere y estima pasando momentos flacos y duros, hoy me atrevo a hacer un llamado a mis familiares, amigos, compañeros de trabajo y demás, para que demandemos un cambio de actitud que nos permita revertir este hundimiento.

Guatemala está por los suelos, y los guatemaltecos estamos acostumbrados a vivir con la muerte y el dolor diario, nos encontramos sumidos en la peor crisis de nuestra historia y aún nos falta para tocar fondo. La ausencia de valores y principios nos está pasando una factura que no podemos pagar.

Dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí­, es algo que si no todos tenemos la respuesta, al menos tenemos una buena noción. Pero la pregunta es ¿qué vamos a hacer para que esas familias que hoy sufren por la violencia, encuentren una esperanza y tengan más que una estadí­stica?

Si la violencia aún no ha tocado a nuestra puerta, está rondando por ahí­ y no podemos esperar a que nos encuentre para reaccionar.

El legado de una mujer que recién habí­a regresado de su especialización y de los miles que han muerto ante la indiferencia de todos, tiene que provocar un cambio de actitud que nos permita enfrentar nuestros grandes problemas.

Si 5 o 10 personas deciden entrarle de lleno a la situación, no lograrán nada. Pero si todos, absolutamente todos, nos comprometemos con nosotros mismos, con nuestras familias y con nuestro paí­s, podemos lograr algo positivo. Hoy no vemos la luz al final del túnel, pero debemos reconocer que tampoco la estamos buscando.

Pedirle a nuestras autoridades que hagan algo es ilógico e imposible, porque ellos mismos se benefician de la situación y serí­a injusto decir que toda la violencia es su culpa, pero sí­ es sano e importante reconocer, que sus relaciones con las mafias y el crimen organizado han contribuido y mucho a la situación de hoy.

También debemos reconocer que las autoridades que hemos tenido, las que tenemos hoy y las que tendremos el dí­a de mañana, han hecho, hacen y harán lo que quieran, porque cada cuatro años damos un cheque en blanco para que se haga lo que les venga en gana, en lugar de procurar, demandar y exigir que se dediquen a construir una Guatemala mejor.

Decí­a un amigo, que para llegar a la Presidencia, es necesario tejer una amplia red de alianzas con todos los grupos del paí­s, los «buenos» y los abiertamente malos. Así­, ¿cómo vamos a poder tener un cambio? Exigirles a los polí­ticos, que si se meten, sea para generar un cambio real es nuestro deber y apoyar a quien lo haga, nuestra obligación.

Por ende, debemos reaccionar para sacar adelante a este paí­s, el único que tenemos, el mismo que tanto nos ha dado pero que tanto nos ha quitado a la vez.

¿Qué hacer? Yo hoy no tengo la respuesta clara, pero sí­ sé que si empezamos a procurar una respuesta, a buscar y generar alternativas y lo hacemos con el acompañamiento de todos aquellos que estamos hartos de la situación en la que vivimos, más temprano que tarde vamos a tener respuestas que nos permitan triunfar.

Donald y Claudia y los miles de papás que han sufrido por la violencia, cuenten con nuestro grano de arena, para que desde esta tribuna, contribuyamos a generar un cambio que convierta las estadí­sticas en respuestas para salir adelante.