La de nunca acabar, siguen los cambios en Gobernación y la seguridad ciudadana ¡patas pa»rriba! No hay modo que el presidente Colom pueda encauzar la nave por la ruta establecida. Antes, creíamos que solo se debía a la ausencia total de un programa definido antes de asumir el poder para que la población recuperara la seguridad perdida, pero los hechos nos han venido a demostrar que también existe una falta de buena y correcta administración. En una entrevista escuché decir al vicepresidente Espada que el primer mandatario toma las decisiones y que su tarea es la de coordinar la ejecución de las mismas. Pero es evidente que todo ello es teoría, porque en este campo, como en salud, infraestructura o educación, solo para citar algunos ejemplos, a la hora de rajar ocote nada les funciona.
Acabo de leer, que pese a que hace pocos días se hicieron cambios, ya destituyeron a uno de los viceministros de Gobernación y a un segundo lo trasladaron a otra dependencia. No les bastó que apenas en 21 meses llevan un montón. ¿Será que perdieron la brújula o es que quienes dirigen la administración pública no conocen ni la O por lo redondo? Sabido es por todos, que las radio patrullas se quedaron sin combustibles; en cuanto a las motocicletas, la que no está parada por las mismas razones, otras pasaron a la categoría de chatarra; que las estaciones o comisarías, no cuentan con los elementales servicios de teléfono, agua y electricidad o se están cayendo en pedazos; que la falta de personal es insoportable y que de los pocos con que se cuenta, la mayoría no llenan el perfil indispensable y, como si todo marchara sobre ruedas, la cabeza ejecutiva le quitó a este ministerio Q.289 millones de su presupuesto.
También pudimos enterarnos que un alto funcionario del Ministerio de Interior había dicho que existía una orden presidencial para actuar y resolver cualquier problema que tuvieran, como si no supieran que con solo «ordenar» no se arregla el tremendo desbarajuste que se mantiene en el Ministerio, la Policía y demás dependencias. Lo peor de todo, es que seguimos sufriendo las balaceras que ocurren por todas partes y a toda hora, sin poder apreciar que las autoridades estén actuando para prevenir los delitos mucho menos, para contrarrestar efectivamente sus atroces resultados. Se contentan con llegar al sitio mucho tiempo después de ocurridos los dramáticos hechos, haciendo un tremendo melodrama con un aparato demostrativo de fuerza y alharaca, incluso atropellando a los honestos ciudadanos, sumándose el ineficaz acompañamiento el Ministerio Público, para terminar de entrampar el endiablado tránsito de vehículos que se arma. Por todo esto nos seguimos preguntando ¿cuándo el primer mandatario va a dejar de viajar, para asumir sus prioritarias funciones, en vez de dejar al país cada vez que toma los aviones de sus financistas sumido en la más ingrata inseguridad de todos los tiempos?