¿Y quiénes son??



Comentarios de algunos lectores sobre el tema del llamado que hizo el Foro Guatemala para que no se vote por narcotraficantes y gente vinculada al crimen organizado nos han obligado a reflexionar sobre la cuestión, porque con justo criterio se nos ha dicho que es una actitud en buena medida demagógica ese llamamiento si los miembros del Foro no tienen la entereza de ir señalando quiénes son esos personajes.

La dificultad está en que no se pueden hacer sindicaciones absolutas porque obviamente no es fácil probar un cargo de esa naturaleza. Ayer decí­amos que en condiciones de duda hay que mostrarse intolerante y hasta que es preferible no elegir a un inocente por ser demasiado suspicaz que elegir a un miembro del crimen organizado por ser demasiado exigente a la hora de calificarlos, pero nos parece que tiene razón la gente que nos ha dicho que es una postura demasiado cómoda la del Foro porque, de entrada, es un llamado demasiado obvio y por descontado se tendrí­a que dar que si uno sabe que alguien es pernicioso para el paí­s, no debe ser electo.

Lo que la población necesita es más información sobre quiénes de los candidatos tienen las caracterí­sticas que señala el Foro Guatemala como impedimentos para gozar del favor público y en ese sentido es que entendemos el llamado que nos hicieron los lectores que ven demagógico el llamado porque reclaman que ya que los integrantes de ese colectivo se muestran tan decididos a contribuir, que lo hagan de manera completa, proporcionando información creí­ble sobre sus juicios acerca de algunos de los personajes que están participando en la contienda.

Lo cierto del caso es que la polí­tica, que siempre ha estado contaminada por malos elementos que la ven como camino para amasar fortunas y satisfacer ambiciones personales, ahora sufre como resultado de que es el vehí­culo para la impunidad absoluta derivada del régimen de inmunidades. Y eso nos obligará en el futuro a revisar la polí­tica tradicional de otorgar inmunidad a los funcionarios electos, para que estén en igualdad de condiciones frente a la ley a cualquier ciudadano. El riesgo de que un funcionario sea enjuiciado sin razón es menor que el riesgo de que un criminal sea electo diputado y principie a gozar de inmunidad, además del manto de impunidad que desde siempre les ha favorecido.

De hecho, el tema deberá ser objeto de una profunda reflexión porque si aceptamos, como debemos aceptar, que los guatemaltecos tenemos que asumir el desafí­o de combatir la impunidad de manera frontal y decidida, las inmunidades deben ser parte de la revisión de la estructura legal del paí­s, de manera que el servicio público lo sea efectivamente y no que se convierta en parapeto para los peores miembros del crimen organizado.