La temporada del béisbol de las Grandes Ligas de Estados Unidos ya inició con los partidos de preparación; en menos de un mes, el «Deporte Rey» volverá a iniciar su largo camino hacia el Clásico de Octubre.
Sin embargo, debido a los problemas de dopaje que han enfrentado algunas superestrellas del béisbol, este año ya ha iniciado distinto. Especialmente, la noticia más impactante de la pretemporada fue que Barry Bonds no volverá a jugar con los Gigantes de San Francisco.
En primer lugar, habrá que recordar que San Francisco construyó un estadio con características especiales para favorecer el bate de Bonds, con tal de que se le facilitara romper la marca de más cuadrangulares en la historia. También, la franquicia de los Gigantes se olvidó en los últimos años de pelear por el banderín de la División Oeste y llenaban el estadio sólo porque los aficionados querían estar presentes para cuando Bonds rompiera la mítica marca de Hank Aaron.
Sin embargo, este año será diferente, y los Gigantes empezarán una nueva búsqueda de una estrella o de un equipo que les agote la boletería de nuevo. San Francisco no quiso renovar el contrato a Bonds, esencialmente porque estaban cansados del show mediático que inundaba los vestidores, primero por la marca de cuadrangulares de Bonds (pasando, además, por sus arranques de cólera) y que terminó en un infierno por las acusaciones de dopaje. Hoy día, ningún equipo parece interesado en Bonds.
De un tiempo para acá, algunos deportes se olvidaron de los héroes deportivos, esos que jugaban con lesiones o con un brazo fracturado; o esos quijotes que no se rendían y lograban empatar y ganar el partido cuando éste finalizaba; el deporte se ha olvidado de los verdaderos héroes, y se ha enfocado en los taquilleros, quienes no necesariamente sobresalen por sus capacidades deportivas, sino por aspectos extradeportivos, a veces con un tinte negativo.