¿Y la alimentación en el futuro?


Vivimos una época sin precedentes. La humanidad lleva una trayectoria errática en todo sentido. Angustian las preguntas y las respuestas plantean aún más preguntas sin respuesta. El ser humano llegó al momento en que literalmente no sabe qué hacer; qué camino tomar y, peor aún, no sabe qué ocurrirá con la humanidad entera en un corto o mediano plazo, y menos qué será de la humanidad en el largo plazo.

Roberto Arias

En el mundo se destruye la vida de una manera estúpida, con el fin de hacer crecer la economí­a de muy pocos y derrochar el dinero de una manera aún más estúpida, con el fin de lograr averiguar si existe una señal de que hay o hubo vida en otros planetas de nuestro sistema solar, de nuestra galaxia o de galaxias a miles de millones de años luz de distancia, sin una finalidad práctica.

Mientras tanto, gran parte de los hombres y mujeres que sí­ tienen vida en este planeta, muere literalmente de hambre en nuestros patios traseros o tiene un subdesarrollo sostenido por estar subalimentada y su destino está prácticamente sellado para que se mantengan en el plano de una subcultura yaciente detrás de las groseras y arlequinescas sociedades superficialmente maquilladas.

La alimentación de la humanidad es tan sólo uno de los problemas álgidos que ocupan la mente de los seres pensantes de la Tierra. Sabemos que los agro-combustibles están en plena competencia con la alimentación humana y la situación va para peor. Las agroindustrias del planeta están preocupadas por alimentar a los automóviles pero no a las personas. Anuncian que en Guatemala la agroindustria tiene planificado tomar a El Petén, como corolario a las antiguas mafias depredadoras. ¡Imagí­nese el lector!

Todo el mundo en los negocios está adelantándose a invertir en este nuevo mercado que está compitiendo directamente con las necesidades alimenticias de los humanos. Los precios récord de los alimentos en todo el mundo sacuden a los consumidores, pero contradictoriamente a lo que se podrí­a esperar, no favorecen a todos los productores. Los ganaderos están en crisis debido al aumento del precio de los piensos, los productores de cereal se enfrentan a agudos incrementos en los precios de los fertilizantes y los campesinos sin tierra y los trabajadores agrí­colas no pueden darse el lujo de comer bien. En Guatemala acaba de darse el caso del asesinato de una niña de 14 años a quien le dieron un balazo en la espalda, porque la encontraron, junto a la madre, robando legumbres en una finca. El asesinato no tuvo suficiente cobertura porque la niña no era diputada del Parlacen. Pero eso es una muestra de lo que podrí­a derivar en masacres y caos en el corto plazo.

Es necesario que el gobierno actual realice un enfoque sereno y objetivo sobre la mirí­ada de campesinos individuales que hay en Guatemala, con el fin de estimular y diversificar su producción ecológica, en virtud de que Guatemala no puede depender de la agroindustria o de las transnacionales agrarias que deterioran el Ambiente y tienen los precios en niveles que el guatemalteco común no alcanza a comprar. La explosión demográfica y la hambruna acechan y sus consecuencias son mortales.

El problema es grave y si se quiere evitar, en perí­odo no muy lejano, un derramamiento de sangre por la falta de alimentos, se debe actuar con celeridad y energí­a para manejar una crisis anunciada.