Y el futbol se hizo rey


El brasileño Rafinha apela la decisión del referí­ luego de recibir la tarjeta roja durante el encuentro de seminifales que perdieron frente a Argentina.

La undécima jornada de los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n 2008, este martes, estuvo marcada por la irrupción del fútbol por todo lo alto, con unas esperadas semifinales en las que Nigeria humilló 4-1 a Bélgica y Argentina por 3-0 a su archirrival Brasil.


Nigeria demostró que es un hueso duro de roer y que su balompié continúa evolucionando, a pesar de casi haberse eclipsado a nivel internacional en los últimos tiempos.

Sin embargo, a los «albicelestes» les conviene tomar nota y no olvidar que las «íguilas» nigerianas los dejaron sin medalla de oro en Atlanta-1996 (3-2 para el equipo africano en la final).

Ante más de 56.000 espectadores en el Estadio de Shanghai, para el equipo africano anotaron Adefemi (17), un doblete Ogbuke (59 y 72), y Okonkwo (78), logrando el del honor Ciman en las postrimerí­as (88).

En el Estadio de los Trabajadores de la capital china, Argentina avisó cuáles eran sus intenciones desde el vamos, inquietando a la defensa de un equipo brasileño al que las citas olí­mpicas no le van.

No obstante, fue necesario llegar a la segunda parte para que, en un auténtico recital, los pupilos de Sergio Batista franquearan la lí­nea de gol «verdeamarela» en tres ocasiones, con un doblete del inspirado flamante «yerno» de Diego Armando Maradona, el «Kun» Agí¼ero (53 y 58), y un tercer gol de Juan Román Riquelme de tiro penal por falta ante el anterior (75).

Pero no sólo de fútbol vive el hombre y el resto de la actividad olí­mpica continuó, con veinte finales en diferentes disciplinas.

En ciclismo en pista, también destacó un triunfo argentino que en esta jornada valió oro: el veterano Juan Esteban Curuchet, de 43 años, junto a Walter Fernando Pérez se impusieron en la prueba de Madison masculino, dejando la plata para el dúo español de Joan Llaneras y Antonio Tauler.

Además, en salto de altura masculino el ruso Andrey Silnov se llevó la presea aurea, y en atletismo femenino, la velocista británica de origen nigeriano Christine Ohuruogu, se vistió de oro en 400 m, escoltada por la jamaicana Shericka Williams, y la «ex» compatriota de ésta, Sanya Richards que ahora compite por Estados Unidos.

En atletismo masculino, destacó el triunfo del atleta bahreiní­ de origen marroquí­ Rashid Ramzi, quien obtuvo este martes la medalla de oro en la final de 1.500 metros.

China, por su parte, mantiene su distancia en el medallero, con la friolera de 43 oros contra 26 de Estados Unidos. En la barra fija masculina, Zou Kai aportó uno de los oros, así­ como He Chong también lo consiguió en la final de clavados de trampolí­n de tres metros.

Pero esta jornada también se vio jalonada por otros resultados que, sin ser definitivos, son importantes. En las semifinales de 200 m, el jamaicano Usain Bolt, que lograra el oro y récord mundial en los 100 m hace apenas tres dí­as (9.69), ganó su serie con una marca de 20.09 y llega en excelentes condiciones a la final del miércoles.

En béisbol, la sorpresa del dí­a la brindó Corea del Sur, que se impuso a Cuba 7×4 y le arrebató el primer puesto final de la serie inicial.

Con este resultado y los que se registraron luego, cubanos y surcoreanos serán acompañados a las semifinales del torneo por Estados Unidos y Japón. Los norteamericanos transpiraron para imponerse 4×2 a Taiwán, mientras que los nipones abusaron de los anfitriones chinos con un contundente 10×0.

Fue una jornada de triunfos de los modestos, salvo en el caso del fútbol, en que se enfrentaban dos gigantes, Argentina y Brasil, y uno tení­a que ganar. Lo hicieron los albicelestes, y los «canarinhos» deberán esperar para tener el oro olí­mpico en fútbol que les huye.