Gobiernos y organismos internacionales tienen años de estar dándole a la misma cantaleta: ¡La carga tributaria de Guatemala es muy baja para salir del subdesarrollo!
Primero. Hay que aclarar que los datos que se utilizan para hacer estas aseveraciones son solo eso, datos, y en la interpretación y estudio de los mismos está el gato encerrado. Guatemala cuenta actualmente con una carga tributaria cercana al 10% del PIB, esto significa que el total de los ingresos del Estado representan una décima parte de la suma de todos los productos que las empresas o individuos obtienen del trabajo que realizan. Muy diferente es lo que se conoce como «tipos impositivos» que son los realmente importantes a la hora de analizar como afectan los impuestos al desarrollo del país.
Tipos impositivos hay de varios colores y sabores y para mencionar los principales tenemos el del IVA que actualmente es el 12% sobre todo lo que se consume, el ISR que tiene variadas formas de aplicarse, pero generalmente es un impuesto sobre las utilidades o sueldos de las empresas o individuos que en su expresión mas baja es el 15% del salario y en su expresión mas alta es del 31% de las utilidades. Estamos afectos también al ISO, IEMA, IETAAP, ISET o como le quiera llamar a un absurdo impuesto «temporal» de ¡17 años! que grava ingresos o activos, lo que sienta menos feo, al 1%.
De estos y otros impuestos obtiene sus ingresos el Estado. Ahora bien, si usted compara estos tipos impositivos con los de países desarrollados se dará cuenta que son muy parecidos unos con otros, pero el análisis de la «carga tributaria» presenta mucho mejores oportunidades de manipulación política porque nunca se incluyen impuestos solapados como el de la inflación y el de la seguridad social y además se toma en cuenta el gasto del Estado dentro del cálculo del PIB lo cual es una aberración porque el Estado no produce nada, solo gasta y lo que gasta lo saca de lo que producimos todos y no se debería de contar el doble de producto que no trae el doble de beneficio. Este cálculo sube el PIB y por lo tanto baja la relación entre los ingresos fiscales y lo que producimos en Guatemala.
Segundo. Ver y estudiar ejemplos de países desarrollados es una práctica sana, copiar a calco su forma de actuar no lo es. Los países desarrollados se dan lujos que nosotros no podemos darnos. Aplicar los tipos impositivos que tenemos en Guatemala es un lujo porque con tales tipos impositivos la economía no crecerá nunca al 10% por 10 años seguidos, que es lo que necesitamos para salir del letargo. Este lujo tiene que ser pagado de alguna manera, puede pagarse con ahorros como lo hace el mundo desarrollado o con crédito como lo hacemos nosotros. Y hay que decir que ni siquiera los países ricos debieran de caer en este error pues los ahorros se acaban y el desarrollo retrocede y se convierte en pobreza más fácil de lo que pensamos.
Talvez la moraleja mas importante del análisis debe de ser que hay que estudiar y aplicar las técnicas fiscales que los países pobres utilizaron para convertirse en ricos y no las que utilizan ahora que ya son ricos. Este error nos ha costado años de hacer lo mismo y esperar resultados diferentes.