Somos los primeros en reconocer que el periodismo no puede ser objetivo porque siendo seres humanos los que realizan el oficio de informar o de opinar, es natural que siempre haya un criterio subjetivo tanto en lo que se dice como en la forma en que se presentan los hechos o se dejan de presentar. Pero a los constantes ataques que el periodismo recibe de los funcionarios mediocres que no aceptan la crítica, se suma la de un público que se forma peculiares ideas sobre lo que persigue el periodismo y construye verdades alrededor de ciertos temas.
Ayer circuló un correo electrónico relatando espeluznantes hechos sobre cadáveres de niños sin órganos y una severa queja porque la prensa no informa de esos «hechos». En el correo no hay detalles de cómo, cuándo y dónde ocurrió el accidente de tránsito entre una dama y un camionero que se quitó la vida cuando ella insistió en llamar a la Policía y a su aseguradora porque en el camión llevaba, dice el e-mail, cuerpos de niños a los que les habían quitado los órganos. En el mismo mensaje difundido por internet se señalan otros casos de supuestos hechos ocurridos en sitios sin precisar y sin ningún dato que permita corroborar o desmentir la información, pero es aguda la crítica a la prensa por no informar de lo que dan como «hechos» probados. Minutos más tarde llegaba un correo en el que culpaban a la prensa, en general, de atacar a la Iglesia por el caso de los curas pederastas, señalando que son una ínfima minoría de los sacerdotes los que caen en ese vicio pero que los medios de comunicación con tal de destruir a la Iglesia magnifican la situación. No dudo que alguien en la prensa, por ser de otra religión o simplemente por fregar, use el hecho para atacar a los católicos, pero éstos quieren tapar el sol con el dedo diciendo que todo es una campaña de desprestigio que no se pudiera dar si no hubiera sido por la actitud cómplice de obispos y del mismo Vaticano que apañaron a los curas abusadores. La Iglesia es señalada como institución porque institucionalmente prefirió protegerse protegiendo a los curas pederastas en vez de expulsarlos públicamente para sentar precedentes. Los trasladaban a otras parroquias a que siguieran abusando y siendo esa una actitud institucional, es lógico que se critique a la Iglesia como institución. El Papa Benedicto cambió la norma ahora y habla de tolerancia cero, pero eso es nuevo y el peso de la historia tiene un precio… Lo cierto es que para agradar al Alcalde, algunos creen seriamente que la prensa es la madre de todos los males.