Y ahí se quedó todo…


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En la denuncia pública, vista, escuchada y leída en los medios de comunicación social, se conocen los “negocios” que algunos funcionarios hacen en el ejercicio del poder que les otorga el dirigir alguna institución gubernamental.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt


Sin embargo… ¡Ahí se queda todo! es decir, la denuncia causa revuelo,  indignación, asco y un hedor inmundo producido por el miasma que emanan quienes hacen ese tipo de jugadas para obtener sustanciales cantidades de dinero como producto de “comisión” o bien como una compensación a su autorización para la compra venta de productos a un precio sobrevalorado o inexistente.

En algunos casos, las cosas no son como parecen y cuando se obtienen las explicaciones correspondientes se entiende que no hubo fraude, robo, hurto o hueveo.  PERO… ¿cuántos de estos casos existen? ¡Pocos en realidad!  por eso se deduce, infiere, o supone que en la mayoría de transacciones gubernamentales con el sector privado o sea los proveedores siempre habrá “comisión” para repartirse entre no sé cuántos.

Esta triste realidad lleva a los políticos y financistas a luchar a muerte por alcanzar un puesto en la administración pública a costa de cualquier vida, razón o circunstancia; ello obliga a la inversión de grandes cantidades de dinero y asegurarse el nombramiento o contrato en las aduanas, ministerios, secretarías, fondos, Congreso, IGSS, CDAG y sus variopintas federaciones, SAT, departamento de tránsito, transportes extraurbanos y cualesquiera dependencias  de Gobierno donde podrán resarcir –con creces– la inversión hecha para tener el “honor” de servir a Guatemala como se merece.

CADA CUATRO AÑOS en la misma m…anera de hacer las cosas, lo que cambian son las personas, el hueveo sigue con tal impunidad que los denunciantes saben muy bien que sus acciones no tendrán eco, porque con la trillada fórmula de “que presenten las pruebas” se logra callar de forma momentánea el clamor popular que exige justicia.

IGUAL SUCEDIÓ con el Gobierno de la UNE, las mismas babosadas, los mismos hueveos, las mismas excusas, las mismas razones para “no dudar” de los nuevos funcionarios y empleados que se creen el “NOS PLUS ULTRA” pues todo lo saben, todo lo pueden y están hambrientos de que la sociedad se percate que son ellos quienes mandan y tienen el poder de decisión para una y mil circunstancias, legales o ilegales, justas o injustas, buenas o malas.

Ningún presidente, vicepresidente, secretario, ministro, o cualquier funcionario o empleado del Estado de Guatemala ha privilegiado el interés de la población a la que dicen representar o para quien deben trabajar. NINGUNO, porque sus amos, jefes o patrones no les permiten realizar cambios estructurales MÍNIMOS para que el pueblo tenga un poquitito de más DIGNIDAD en su vida diaria, reduciéndolos o manteniéndolos en la miseria, explotación e ignorancia. En algunos casos cumplen tales órdenes, implementado planes educativos de otros países como que si fueran “la gran… torta”.