Wingston González es un poeta de 20 años, nacido en Izabal, con orígenes garínagu (es decir, el plural de garífuna). El año pasado publicó su primer poemario, llamado Los Magos del Crepúsculo [y blues otra vez], con el cual ha despertado un enorme interés, sobre todo porque se ha visto en él, un inicio de la literatura garífuna.
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Además, otros críticos han considerado este poemario como muestra de la nueva poesía que empieza a surgir en jóvenes.
Actualmente vive en San Marcos, donde ha publicado en revistas y antologías. Tiene una página de Internet (http://jugarenlooscuro.blogspot.com/) en donde publica bastante seguido, no sólo sobre literatura, sino de casi cualquier tema.
En una entrevista con él, dijo lo siguiente.
He visto que la publicación de su primer poemario ha levantado gran revuelo entre los círculos literarios. ¿Qué significó el publicar Los Magos del crepúsculo?
Pues publicar Los Magos… con Editorial Cultura significó la apertura de una oportunidad para conocer a gente maravillosa, que lo ha recibido muy bien, pero que, sobre todo, creo que ha generado movimiento, nuevas lecturas acerca de la cultura garínagu y su interacción, en mi caso, con la cultura mestiza del resto de Guatemala. Aunque el trabajo de escribir es personal e intransmisible, como diríamos burocráticamente, uno siempre piensa quiénes podrán tocarnos a través de nuestros textos y cómo estos establecen relación con el lector y resultó que Magos lo han leído mis amigos, se han escrito artículos sobre él, presentado una ponencia y generado todo un aparato crítico que me hace decirme, «oh, ¿y esa onda qué?» Es que no pensé se le pusiera cierta atención. En horabuena la bulla que usted dice.
¿Cómo explicaría su poesía?
¡Uy!, eso sí que no lo voy a responder del todo. Para comenzar creo en lo que dice Octavio Paz que mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, la poesía procura hacer sagrado al mundo. Digo, admitiendo que no le he encontrado alguna utilidad pragmática, eso de hacer sagrado al mundo lo digo hacia adentro, hacia la soledad del escritor mismo.
¿Explicar la poesía? Vaya. Creo que aún no estoy listo para responder esa pregunta.
¿Le costó mucho publicar?
Pues desde que le mostré el proyecto a los poetas Julio Serrano y Javier Payeras, en el primer día que los conocí noté que se interesaron por el mismo. Y luego vino la fe interminable de Francisco Morales Santos en la dirección de Editorial Cultura y todo el apoyo de su parte, tal y como algunos broders y sisters acá en San Marcos y en Guate. Raro, no pensaba publicar Los Magos. Pero sinceramente me sentí muy apoyado, aún cuando no lo esperaba.
¿Qué otros proyectos literarios tiene en mente?
Pues ahora espero editorial que quiera publicar «Muñecas Vudú» (o más bien, empezar a moverme para ello), mi segundo poemario; trabajando en la segunda mitad de angel!, un libro totalmente pirotécnico que cerrará este ciclo vinculado con la música. Aprender a cocinar y ver si puedo adoptar un gato.
¿Se considera un poeta distinto?
¿Distinto a qué? ¿A quiénes, a cómo, a cuándo, a dónde?
He visto que ha aprovechado la Internet para seguir publicando. ¿Cree que ésta es la nueva vía para publicar literatura, o cree que los libros seguirán siendo esenciales para ella?
Más que libros y formatos, comunicación. Creo que la definición de comunicación está altamente vinculada con el carácter cambiando, metamórfico, camaleónico de la cultura. Pero a pesar de la irrupción de esas «nuevas vías para publicar literatura» que dices, en lo personal sigo prefiriendo los libros en formato de papel antes al PDF. Además, creo que son dos medios paralelos de hacer lo mismo que al final terminan complementándose. Una no desplazará a la otra. Creo.
¿Qué otros poetas guatemaltecos actuales te llaman la atención?
Le tengo un cariño especial a Julio Serrano, Javier Payeras, Alan Mills, Rosa María Chávez, Carolina Escobar Sartí, Ana María Rodas, René Leiva, Ronald Flores, Luis Alberto Méndez Salinas, sólo por mencionar a algunos de los vivos. Entre los muertos no digamos, que hoy no he de terminar.