Willacy, un centro de detención ilegal


Detenidos. Varios detenidos observan a dos guardias que transportan alimentos al centro de Willacy.

El centro de detención de inmigrantes ilegales de Willacy, en la pequeña localidad texana de Raymondville (sur), alberga a 2.000 internos, en su mayorí­a jóvenes hispanos que esperan encerrados en diez tiendas de lona sin ventanas el dí­a que la justicia resuelva si serán o no deportados.


Dos de esas carpas de color arena están destinadas a las 500 mujeres detenidas y las otras ocho a 1.500 hombres arrestados por el Servicio de Inmigración y Aduanas estadounidense (ICE), responsable de este establecimiento que, no obstante, es gestionado por privados.

En total, 400 personas, incluido el personal de seguridad, trabajan en el lugar, supervisados por unos 40 funcionarios de ICE.

La mayorí­a de los guardias, al igual que los detenidos, son hispanos jóvenes.

Willacy alberga individuos de 30 nacionalidades diferentes, aunque casi un ochenta por ciento son salvadoreños, seguidos en número por nicaragí¼enses y hondureños. También hay algunos europeos, asiáticos y africanos.

Cada tienda, de unos 10 metros de altura en su parte central, tiene una superficie de unos 1.850 metros cuadrados, que se divide en cuatro pabellones. Cada pabellón cuenta con unas 50 camas en forma de cuchetas colocadas en hileras, cinco ducheros, y otros tantos baños.

La AFP realizó, junto a otros medios de prensa autorizados por ICE, un recorrido por las instalaciones que fue supervisado por funcionarios de ese organismo.

La información sobre el establecimiento fue brindada por ICE y no pudo ser cotejada con testimonios de los internos.

El centro de reclusión es parte de un plan del Departamento de Seguridad Interior llamado Iniciativa de Seguridad Fronteriza.

Según las autoridades migratorias, este plan busca «asegurar y obtener control de las fronteras de Estados Unidos repensando el sistema de detención y remoción (deportación de individuos) para asegurar que los extranjeros ilegales son detenidos y removidos (deportados…) lo más expeditivamente posible».

Dentro de las instalaciones disponibles, se cuentan clí­nicas médicas, peluquerí­as, cocina, 12 patios de recreo, y una pequeña biblioteca con textos en español.

Los inmigrantes detenidos llegan desde diferentes partes del paí­s, y previo a ser sometidos a revisión médica, sus pertenencias son guardadas en cajas de plástico que se mantienen lacradas hasta su salida del establecimiento.

Las entrevistas a los recién llegados, algunas de las cuales pudo presenciar momentáneamente el grupo de periodistas que realizaba la visita, se desarrollan mayoritariamente en castellano o mediante traductores.

Los detenidos tienen derecho a hacer una llamada gratis al lugar que deseen dentro o fuera del paí­s cuando arriban a las instalaciones de Raymondville.

Es la única llamada gratuita a la que tienen derecho. Luego, si desean comunicarse ví­a telefónica con su familia o sus abogados, deberán comprar tarjetas telefónicas en el propio centro de detención, señalaron funcionarios del ICE.

Los inmigrantes tienen derecho a pedir comida especial por motivos religiosos. Reciben tres comidas diarias.

En promedio, los internos permanecen entre 18 y 21 dí­as en el lugar, aunque en algunos casos su estancia se extiende por encima de los seis meses.

Según sus custodios, tienen derecho a medicamentos y tratamientos médicos en caso de enfermedades crónicas como asma y diabetes; sin embargo, si usan lentes por ejemplo, sólo tienen derecho a una reposición gratuita de las gafas durante su estancia en el lugar.

El establecimiento cuenta con tribunales judiciales y un magistrado de la cercana localidad de Harlingen visita todos los dí­as el lugar para seguir los casos.

En total, la población de detenidos de Willacy equivale a veinte por ciento del total de habitantes de Raymondville (unos 10.000).

El centro, inaugurado en agosto de 2006, no alberga menores ni miembros de pandillas juveniles.