Presento una entrevista con Ignacio Ramonet, realizada por Pablo Gámez, de Radio de Nederland de Holanda, transmitida el 2 de diciembre.
http://ramiromacdonald.blogspot.es/
¿Podría Washington encausar a Wikileaks como una organización terrorista al haber puesto en peligro la seguridad de Estados Unidos?, «No hay materia jurídica, ni siquiera en Estados Unidos», responde Ignacio Ramonet, experto en geopolítica y medios de comunicación. La mayor fuga de información originada por Wikileaks ha sido capaz de tocar el corazón de Washington, siendo ahora la respuesta de los halcones y gavilanes del Congreso norteamericano desesperada para encausar a Assange bajo cargos de «conspiración contra Estados Unidos», al robar -y no revelar, dicen- «información secreta y confidencial». Desde los atentados terroristas del 11-S, Estados Unidos ha creado un cuerpo de leyes que permitirían, eventualmente, tipificar la información que Wikileaks ha divulgado bajo el concepto de «terrorismo». «Me parece desproporcionado hablar de terrorismo a propósito de esta información. Si esto lo hubiese dicho Arabia Saudita o algún régimen autoritario… pero en boca de Estados Unidos, un país que ha hecho de la libertad de expresión y la circulación de los medios algo fundamental», explica Ignacio Ramonet.
Pablo Gámez: ¿Hay forma alguna de sostener la tesis de Washington que la revelación de los documentos del Departamento de Estado constituyen un ataque a la comunidad internacional?
Ignacio Ramonet: No hay materia jurídica, ni siquiera en Estados Unidos. Primero porque la Constitución norteamericana tiene una enmienda fundamental que garantiza la libertad de expresión. Segundo, porque leyes recientes han protegido en particular al derecho a la información y el derecho a la protección de las fuentes. Es decir, bastaría con que Wikileaks se amparase en estos elementos, tanto constitucionales como legales existentes en Estados Unidos, para ver que está en pleno derecho de difundir esa información. Habría que distinguir entre la o las personas que obtuvieron esa información, quizá de manera ilegal. Y es posible que esas personas hayan cometido un delito. Pero no ha sido Wikileaks, según las informaciones que disponemos, están en tantos sitios de difusión de información, quién las ha obtenido. Wikileaks las difunde después de haberlas verificado rigurosamente.
PG: ¿Estamos de acuerdo en que lo más importante es el valor informativo que estos documentos tienen?
IR: Obviamente. Por ejemplo, Wikileaks estaría cayendo en críticas serias si estuviese difundiendo falsedades o mentiras. Pero no es el caso. Wikileaks tiene como función la de difundir esta información, siempre y cuando la haya verificado antes. Pasan a veces meses antes que Wikileaks difunda una información que ya ha recibido. Estos papeles del Departamento de Estado han sido verificados y trasmitidos a cinco medios americanos y europeos, los cede con semanas de antelación antes de la fecha de difusión, para que los propios equipos de estos medios tengan también el tiempo de verificar y difundir lo que consideran realmente probado. Y no lo que es improbable o las informaciones que pueden afectar la seguridad de algunas personas.
PG: ¿Pero ante el calibre y dimensión de los documentos que se están y estarán revelando, llegamos a una nueva frontera sobre cuál es y debe ser el límite de informar?
IR: Wikileaks no se presenta como un medio periodístico, sino como una plataforma de difusión de información escondida. Por eso, además, la información que estamos recibiendo, viene tanto de Wikileaks como de los cinco periódicos que usted cita. Esta información ha sido verificada por distintos equipos editoriales de cinco medios de referencia a nivel internacional. Quiero decir con esto que las reglas periodísticas están respetadas. Si empezamos a poner límites a la difusión de la información, el problema radica entonces en dónde colocar el límite de ese límite. Aquí, hay que hacer confianza en los equipos periodísticos que estarán difundiendo durante semanas los 250 mil mensajes dirigidos al Departamento de Estado, en la medida que se vaya verificando la autenticidad de la información que están dando.
PG: Es la mayor fuga de información en la historia moderna del periodismo. ¿Qué punto hemos alcanzado en esta materia?
IR: Creo que Wikileaks está cambiando algo definitivo en la información. ¿Por qué se ha llegado a este extremo? ¿Por qué ahora está saliendo toda esta información escondida? Hay que escuchar a Julian Assange cuando dice que la mayoría de los voluntarios que decidieron crear Wikileaks lo hicieron porque llegaron a la constatación de que en el momento de la guerra de Irak, el periodismo norteamericano e internacional, había tocado fondo. Es decir, que el periodismo se había limitado, hasta el más prestigioso, se limitaba a difundir la información oficial que le daban los estados mayores de los ejércitos implicados en la invasión de Irak. A partir de allí hubo una desaparición del sistema mediático. Había que recrearlo. Es posible que algunas personas consideren que el péndulo con Wikileaks va muy lejos, pero es que los fundadores de Wikileaks parten del principio de que el mismo péndulo también había ido muy lejos en la dirección opuesta, mucho más nociva para la opinión pública y la ciudadanía en general. http://www.rnw.nl/espanol/article/wikileaks-í‚¿terrorismo-informativo