Guatemala es un país que ha estado expuesto a la degradación, mal uso, explotación y desgaste de sus recursos naturales.
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En consecuencia, las poblaciones rurales pobres son afectadas por alteraciones del clima, como lluvias torrenciales que generan desbordes de ríos, inundaciones, deslaves y otras emergencias, en la época de invierno.
De acuerdo con las autoridades del Instituto Nacional de Sismología Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), el invierno que se espera para finales de mayo será más copioso que en épocas anteriores.
En ese contexto, se plantea la necesidad de efectuar gestiones para prevenir riesgos durante un «desastre natural». A pesar que el tema es aún poco discutido por la sociedad guatemalteca, existen algunas acciones para capacitar a infantes y adolescentes, una de las poblaciones más afectadas, en prevención del riesgo en desastres.
El Programa de Atención, Movilización e Incidencia por la niñez y la adolescencia (PAMI), impulsa la capacitación para adolescentes de varias comunidades del departamento de Sololá.
Jorge Medrano, de PAMI, indica que las líneas de trabajo se centraron en capacitación para la identificación y conocimiento de sectores de laderas que necesitaban ser cuidados para evitar derrumbes y deslaves. Asimismo, atención a emergencias, que implicaba la formación y conformación de grupos (de adultos y adolescentes) para la reacción ante cualquier eventualidad.
ÂgSe le dio prioridad al tema de alertas tempranas y a la implementación de sistemas básicos de alertas. En Panajachel quedaron instaladas 3 ó 4 comisiones en el tema de albergues comunitarios, por supuesto, con presencia del grupo de adolescentes, que deben organizarse en caso de una emergencia, para localizar un sitio que funcione como albergue», aseguró Medrano.
También se realizó capacitación en gestión de riesgo, a unos 100 adolescentes (entre 11 y 15 años) de las comunidades mencionadas. «Los grupos se organizaron de tal forma que realizaron diagnósticos ambientales de sus comunidades», cuenta Medrano.
El proyecto también incluyó atención psicosocial en los municipios de Santa Clara, San Juan, San Marcos y San Pablo la Laguna, así como en Santa Catarina Palopó y Panajachel.
Según Marco Antonio Monzón, vocero de la Conred, actualmente existen más de cinco mil comunidades de alto riesgo, en todo el país. En total son 12 los departamentos catalogados vulnerables, entre ellos Sololá.
La SBS impulsa el Programa de Subsidios Familiares, que funciona de oficio ante emergencias de desastres naturales, como los afectados por la tormenta tropical Stan, a quienes se da un aporte económico. Según Leslie Pérez, encargada de comunicación de la SBS, también se coordina con la Conred, para que los albergues que administra la Secretaría sean usados como tales, ante esas eventualidades.