Vestidos de luto, el rostro palidecido y la mirada lánguida, Amílcar Méndez, activista de derechos humanos y ex diputado, junto a su esposa se instalaron frente a Casa Presidencial en una huelga de hambre que exige la investigación del asesinato de su hijo José Méndez Dardón, acontecido hace más de cinco meses, el cual se suma a las más de 25 mil muertes violentas ocurridas durante la administración de í“scar Berger, por lo que Méndez lo califica de «Gobierno negro».
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En medio de graves padecimientos de salud, Amílcar Méndez y algunos compañeros suyos, colocaron en la puerta principal de Casa Presidencial, una serie de pancartas y recortes de prensa en los que consta la cantidad de hechos violentos sin resolver. Sobresalen las fotografías del hijo del ex diputado, quien fue asesinado a balazos en la zona 13 el 17 de agosto del año pasado.
«Tristemente nuestro país, después de la firma de la paz, entró en una etapa mucho más violenta donde se registran cada día más muertos que los que se registraban durante el conflicto armado interno. Es alarmante el nivel de crímenes producidos contra mujeres, niños, jóvenes, hombres y ancianos, especialmente en los últimos cuatro años. También es alarmante la falta de voluntad política, la falta de seriedad de parte del presidente Berger y su equipo, especialmente del Ministerio de Gobernación y Ministerio Público, porque toda esta ola de criminalidad han sido avaladas y toleradas» criticó tajantemente Méndez, quien era respaldado por su esposa y vigilado por una autopatrulla de la Policía Nacional Civil.
El defensor de Derechos Humanos advirtió que permanecerá fuera de Casa Presidencial el tiempo que sea necesario. Confía en que por la amistad que tiene con el presidente electo, ílvaro Colom y el vicepresidente Rafael Espada, ambos le den audiencia antes del 20 de enero, para exponer la problemática que vive el Ministerio Público al ser administrado por el fiscal general, Juan Luis Florido.