Unos 225 mil islandeses están convocados a las urnas el sábado para pronunciarse en referendo sobre el impopular acuerdo de reembolso de ahorristas extranjeros afectados por la quiebra del banco Icesave, que debe ser rechazado según los sondeos, lo que amenaza con hundir más a esta isla ya arruinada por la crisis.
De acuerdo con la última encuesta, el «no» recibiría el 74% de los sufragios durante este referendo convertido en voto de protesta de los contribuyentes que no quieren pagar a cualquier precio la factura de Icesave.
El texto sometido a consulta popular es un acuerdo que organiza el reembolso hasta 2024 de 3.900 millones de euros (5.300 millones de dólares) adelantados por el Reino Unido y Holanda para indemnizar a sus contribuyentes afectados por la quiebra del banco islandés en octubre de 2008.
Esta ley fue aprobada con lo justo en el parlamento islandés a fines de diciembre, pero unos días más tarde, empujado por la presión popular, el presidente de la isla del Atlántico Norte se negó a promulgarla.
De todos modos, y en virtud de la Constitución islandesa, el texto entró en vigencia en forma provisoria a la espera del resultado del referendo.
Según los analistas, un «no» podría retrasar los giros restantes de los préstamos del FMI (Fondo Monetario Internacional) y los países nórdicos, debilitar a un gobierno ya criticado por consagrar demasiado tiempo al caso Icesave e incluso obstaculizar la candidatura de Islandia a la Unión Europea (UE).
La primera ministra Johanna Sigurdardottir descartó el viernes que su gobierno dimita en caso de triunfo del «No». «Seguiremos unidos en estos tiempos difíciles», dijo a la prensa al término de un consejo de ministros.
La campaña fue muy simple y el gobierno se contentó con enviar a los hogares islandeses una nota de algunas páginas titulada «Â¿sí o no?», explicando lo que está en juego en el litigio Icesave.
El documento subraya que la principal incertidumbre concierne «lo que harán el Reino Unido y Holanda en caso de «no»», una cuestión que divide a analistas y políticos.
«Debemos esperar que la oferta (anglo-holandesa) que está sobre la mesa seguirá en pie y no será retirada», estima un diputado de la mayoría que forma parte de la comisión parlamentaria Icesave, Gudbjartur Hannesson.
Según el ministro islandés de Economía, Gylfi Magnusson, retrasos de los préstamos del FMI podrían costar hasta el 5% del PIB (Producto Interior Bruto) islandés, es decir «más que el propio acuerdo» Icesave.
El PIB de Islandia cayó 6,5% en 2009, un récord para este país.
Para evitar el referendo, Reykjavik se esforzó desde enero en encontrar un nuevo acuerdo con Londres y La Haya. Las negociaciones continuaron hasta el jueves y por ello el referendo estuvo en suspenso casi hasta último momento.
La paradoja es que Islandia recibió una propuesta de acuerdo más favorable durante las discusiones, lo que podría llevar a Reykjavik a declarar caduca la ley aprobada en diciembre pasado.
Pero tras casi un año y medio de litigio, Islandia se arriesga también a que la situación empeore, teniendo en cuenta que británicos y holandeses tendrán elecciones próximamente.