«Voto Castigo» contra los Republicanos en Estados Unidos


El 15 de octubre concluyeron los debates televisivos entre el senador Obama y el senador McCain, candidatos a la Presidencia de Estados Unidos. Según todas las encuestas, el primero tiene una ventaja importante sobre el segundo. En materia de debates, los observadores apreciaron, al igual que yo, que Obama fue superior y lució más presidenciable en los tres. De no darse una maniobra desesperada de último momento de parte de la administración Republicana, estamos a las puertas de un acontecimiento histórico, con el triunfo de Obama/Biden el 4 de noviembre.

Lic. Raúl Molina

Se acepta ya que no se trata solamente de elegir la fórmula Obama/Biden, sino de derrotar la visión Republicana, que ha fracasado en lo militar, lo polí­tico, lo diplomático y, ciertamente, en lo económico. Al igual que ha sucedido sistemáticamente en Guatemala, donde se ha castigado desde la gestión de Vinicio Cerezo hasta la de Berger, la población estadounidense se apresta a aplicar su «voto castigo» contra el Partido Republicano (una lección que debe servir a la UNE).

Eso es correcto, porque la catastrófica administración del presidente Bush no ha sido solamente su responsabilidad, la de Cheney y la de quienes los acompañan en el Ejecutivo. El Congreso, dominado por los Republicanos en el primer perí­odo, dio total libertad a Bush de hacer lo que quisiera, desde favorecer a los grandes ricos en asuntos económicos, con liberación de impuestos y otras medidas, y aplicar el unilateralismo en las relaciones internacionales, limitando con ello a las Naciones Unidas, hasta autorizar el uso de la tortura, el secuestro de personas y la existencia de cárceles clandestinas en diversas partes del mundo. Por ello, resulta ilógico que McCain pretenda ahora representar algo distinto a Bush, cuando el Partido Republicano y él mismo han avalado y respaldado todas sus acciones.

Para los migrantes del sur, que llegan a Estados Unidos de México, Centroamérica y más allá, hay dos parámetros para concluir que Obama es la única opción: la polí­tica migratoria y la polí­tica hacia América Latina. Con relación a la primera, basta mencionar «Recuerden Iowa», para saber que los Republicanos son responsables del tratamiento como criminales de los inmigrantes indocumentados, en forma profundamente violatoria de los derechos humanos. Con relación a América Latina, los Republicanos la siguen viendo como su «patio trasero», en donde pueden defender sus intereses de cualquier manera. Jamás nos han visto como iguales, sino como sus servidores. Obama, al igual que lo hicieron antes Delano Roosevelt y Kennedy, tiene un enfoque distinto y mira a los gobiernos de América Latina como potenciales socios. En un momento de crisis mundial, las relaciones de respeto y cooperación son las únicas que pueden proponer soluciones eficaces y duraderas. Confiemos en el «voto castigo» estadounidense, ante la amarga lección de los pasados ocho años, tanto para Estados Unidos como para el mundo entero.