Macedonia vota el domingo en unas elecciones presidenciales y municipales cuyo desarrollo será crucial para las esperanzas de esta ex república yugoslava de entrar en la Unión Europea (UE).
Casi 1,8 millones de macedonios están llamados a las urnas para elegir a un nuevo presidente para los próximos cinco años y a alcaldes y concejales de las principales ciudades.
Las autoridades han previsto incrementar las medidas de seguridad para evitar que se repitan los disturbios de las elecciones legislativas de junio de 2008 en las áreas de población albanesa, en los que una persona murió y varias resultaron heridas en tiroteos.
El responsable europeo de la ampliación de la UE, Olli Rehn, consideró que estas elecciones son el «momento de la verdad» para Macedonia, que todavía no ha empezado las negociaciones de entrada en el bloque cuatro años depués de haberse convertido en candidato oficial.
«La principal cuestión es la capacidad para cumplir con los estándares internacionales para la celebración de elecciones libres y justas», afirmó Rehn.
Macedonia está bajo presión para que mejore la justicia y luche contra la corrupción, pero sus esperanzas de entrar en la UE y la OTAN también se ven amenazadas por un diferendo con Grecia en torno a su nombre.
Grecia, que se opone a que su vecino utilice la apelación de Macedonia afirmando que es el nombre de una de sus regiones, vetó el año pasado una invitación a Skopie a entrar a la OTAN.
Naciones Unidas reconoció Macedonia en 1993 bajo el nombre de «Ex república yugoslava de Macedonia», tras el colapso de ese país de Europa del Este.
Estas elecciones serán las cuartas presidenciales y municipales que se organizan en el país desde su independencia en 1991.
La principal tarea para los candidatos será motivar a los votantes desilusionados con la lentitud de las reformas y las crecientes señales de crisis económica, con un desempleo del 35,2% en 2008 y una renta per capita de 4.683 dólares.
El candidato presidencial del partido conservador VMRO-DPMNE en el gobierno, George Ivanov, encabeza los últimos sondeos. Sus oponentes le reprochan falta de carisma y experiencia política pero disfruta de una gran popularidad. Sin embargo, no se prevé que obtenga suficientes votos para evitar una segunda vuelta el 5 de abril.
Le sigue el ex ministro de Interior y de Relaciones Exteriores Ljubomir Frckoski, candidato del principal partido de oposición, la Unión Social Demócrata (SDSM), que gobernó el país en los primeros años tras la independencia.
El tercer candidato, Imer Selmani, que representa a la población de etnia albanesa, se ha esforzado por atraer a los votantes de todos los grupos étnicos.
De los 2,2 millones de habitantes del país, 64,2% son macedonios y 25,2% albaneses. El resto de la población incluye minorías turca y serbia, según el último censo, de 2003.
En 2001, una rebelión de los separatistas albaneses que duró siete meses puso al país al borde de la guerra civil. El conflicto terminó con un acuerdo de paz que dio más derechos civiles y políticos a la minoría albanesa y un mayor control de las cuestiones locales.
Más de 500 observadores internacionales y unos 7 mil locales vigilarán el desarrollo de los comicios del domingo. Los primeros resultados preliminares se conocerán esa misma noche.