Votaciones fluidas


Eduardo Villatoro

El reloj marca las 12.10 del mediodí­a cuando comienzo a escribir estos apuntes y recién he retornado a la casa donde vivo, después de haber depositado nuestros sufragios en las juntas receptoras de votos, juntamente con mi mujer, sólo que en meas diferentes.

Aunque el volumen de gente parecí­a numeroso, en realidad fue muy fácil ingresar a la sala donde está instalada la mesa que me correspondió y en menos de cinco minutos, después de tres minutos de espera, habí­a terminado mi proceso.

Me llamó la atención que casi en todas las juntas receptoras de votos del colegio Ave Marí­a, zona 7 de Mixco, donde votamos con Magnolia, están integradas por muchachos y señoritas jóvenes, algunos de ellos, quizá por primera vez, también ejercieron su sufragio, porque se les notaba su juventud, casi saliendo de la adolescencia.

Durante el proceso de depositar mi voto, el ambiente estaba tranquilo, sin ningún sobresalto digno de tomarse en cuenta, y numerosos voluntarios colaboraban con los votantes para dirigirlos a las mesas que les correspondí­an.

Según telefonemas de amigos que han votado en otros sectores, todo ha transcurrido, hasta el momento, con normalidad en la ciudad de Guatemala, pero sólo hasta donde yo tengo conocimiento.