Volver a empezar


La Semana Santa constituye el perí­odo de vacación más largo de las festividades guatemaltecas y tras varios dí­as en los que se suspendió prácticamente toda actividad en el paí­s, hoy todos volvemos a la realidad de nuestra vida cotidiana y tenemos que volver a empezar con renovados brí­os nuestra responsabilidad personal y colectiva, en la certeza de que nos tocará vivir momentos especiales como resultado de las complicaciones que trae a un paí­s pequeño y pobre como el nuestro una crisis económica de la envergadura de la que hoy se vive en todo el mundo.


Esta mañana el gabinete de gobierno tení­a reunión cabalmente para empezar a analizar formas de paliar la crisis y aliviar en alguna medida la carga sobre la población, especialmente de aquellos más pobres que están sintiendo severamente las consecuencias de la inflación actual que se manifiesta en el alza desmedida de precios de toda clase de productos.

A pesar de la aglomeración que pudo verse en casi todos los sitios de turismo, hay que destacar que esta Semana Santa no dejó una ciudad tan desierta como otros años, lo cual es signo de cómo están los tiempos y de las dificultades que tienen las familias y que impidieron a muchos movilizarse. Pero aun con las dificultades y con las penurias que pueda haber, las circunstancias hicieron que todos nos desconectáramos en buena medida de esa realidad lamentable y el freno de toda actividad laboral permitió a muchos un descanso reparador del que hoy volvemos con la determinación, Dios mediante, de trabajar duro para compensar las dificultades que se vislumbran en el horizonte.

Para el Gobierno sin duda vienen dí­as complicados porque toda crisis económica se traduce en crisis social y ello genera volatilidad polí­tica. Si ya estamos complicados por la cantidad de problemas sin solución que poco a poco se desbordan aumentando la ingobernabilidad, un aumento de precios como el que ya se siente y como el que se puede vaticinar en el futuro inmediato tendrá repercusiones que obligarán a las autoridades a buscar paliativos. El vicepresidente mencionó en una entrevista que se buscarán mecanismos de subsidio para ayudar a la población, aunque no queda claro ni cómo ni en qué rubros se podrá aplicar esa medida que ha sido históricamente tan cuestionada por el sector empresarial.

Lo cierto del caso es que hará falta disciplina fiscal, mentalidad colectiva de ahorro y disposición a redoblar el esfuerzo para evitar que el coletazo de la crisis mundial haga verdaderos estragos entre los guatemaltecos. Y si siempre la solidaridad es una buena respuesta a la crisis, más ahora que se observan negros nubarrones.