Igual que a Pedro el Grande para Vladímir Putin no ha sido fácil reafirmar la posición de la nueva Rusia en el mundo, su mayor costo diplomático ha sido confrontarse con los dos Imperios de Occidente: el Imperio Británico y la Unión Americana.
Con la Casa Blanca las relaciones se han mantenido con todo y las diferencias surgidas en relación al tema de Irán. La guerra antiterrorista en Chechenia estableció un nexo de necesidades mutuas después del 11 de septiembre, lo cual significó el apoyo de Rusia para desmantelar al Talibán en Afganistán. El tema del suministro de petróleo ruso a través del oleoducto que atraviesa el Cáucaso y media Europa, es una necesidad estratégica para los Estados Unidos.
El punto donde principian los conflictos es la posición de Rusia en contra de la superpotencia con sede en Washington que sin ninguna competencia, hoy pretende manejar sin discusión el mundo. Con el Imperio Británico las cosas han llegado más lejos cuando Alexander Litvinenko, un ex KGB confidente del M16 británico, fue envenenado en Londres en noviembre pasado utilizando Polonio210, un material radioactivo. El responsable según el M16 británico fue un ex agente del KGB ligado a Putin, Rusia se negó a entregar a Lugovoy a Gran Bretaña alegando inocencia y denunciando una trama del M16. Trajo como consecuencia la expulsión de cuatro diplomáticos rusos y la suspensión de los visados en forma bilateral entre ambos países.
Según declaraciones del Foreign Office, Rusia está poniendo a prueba a Europa y como castigo su acceso a la Unión Europea y a la OTAN ha venido siendo entorpecido, surgiendo también trabas para integrarse a la Organización Mundial de Comercio, OMC. Rusia lucha contra serios problemas: infraestructura deficiente, delincuencia, secesiones en el Cáucaso, amenaza demográfica y una libertad de prensa cuestionada. También en su momento Pedro el Grande tuvo que pasar por contradicciones cuando empezó a significar una competencia importante para los países vecinos de Europa.
Como respuesta el líder ruso ha amenazado con abandonar el tratado de armas convencionales y el contencioso del escudo antimisiles. Las recientes demostraciones de poderío militar exhibiendo aeronaves de nueva generación y el reinicio del patrullaje estratégico de los bombarderos nucleares criticado acremente por occidente se ha hecho necesario.
El rechazo de Putin oponiéndose al manejo arbitrario de los Estados Unidos se hizo notar en su discurso el 10 de febrero del 2007 ante la Conferencia de Seguridad celebrada en Alemania. Quiero recordar, dijo Putin, que a Rusia, a nosotros, nos intentan aleccionar constantemente enseñándonos democracia, pero quienes lo hacen, ellos mismos no muestran muchas ganas de aprender. El modelo unipolar no sólo es inadmisible para el mundo contemporáneo sino imposible… a un líder único en el mundo contemporáneo no le van a alcanzar recursos militares, políticos y económicos… Es de señalar que cuanto sucede en nuestro mundo es consecuencia de imponer la concepción unipolar en los asuntos internacionales? Es más, determinadas normas y todo un sistema de derecho vigente en un país, en primer lugar en Estados Unidos, ha excedido sus marcos nacionales en todos los campos y se impone a otros Estados. ¿A quién puede gustarle tal estado de cosas?
En nuestro país se realizó una transición pacífica hacia la democracia ¿no es así? Se operó una transformación pacífica del régimen soviético. Un régimen que poseía colosales arsenales incluida el arma nuclear, y porqué, ahora siempre que sucede algo, hace falta arrojar bombas y disparar. Parece que en el contexto de la ausencia de amenaza del exterminio mutuo nos falta cultura política y respeto a los valores democráticos y al derecho? El discurso de Putin causó gran impacto, como lo causó la intervención de Pedro el Grande ante los plenipotenciarios de Occidente en San Petersburgo en aquellos tiempos.
El 7 de enero, vi por satélite una fotografía de Vladímir Putin celebrando el día de Navidad en Rusia acorde al calendario gregoriano. Como un buen católico ortodoxo manifestaba su fe devotamente, no lucía pomposo y el hecho me pareció reconfortante por tratarse de un hombre que maneja en este momento la segunda potencia militar sobre la tierra? definitivamente, es un hombre fuera de serie.
Anoche estuve recordando aquella fotografía de mi abuela Ludmilla Loutsky Ivanov que estuvo siempre en la cabecera de mi padre, fue iluminada por un fotógrafo allá por 1910, lucía bella con sus cejas pobladas y aquellos ojos intensamente azules, mi hermana Ludmilla se le parece, muchísimo más mis hijas, particularmente una de ellas le robó la cara.
Aclaraciones:
Vladímir Putin fue declarado personaje del año por la Revista Time y no por el Times de New York.
En la batalla de Midway (Día de Infamia, 21 de dic. 2007) no participó el portaaviones Lexington sino el Hornet. El almirante Yamamoto no murió el 13 sino el 18 de abril de 1943.