La población adulta de Guatemala está viendo cómo se repite la historia de violencia que predominó durante casi 30 años de gobiernos de «mano dura», es decir, liderados por militares quienes ejercieron el poder en todos sus aspectos creyendo que de esa forma cumplían con la «Patria», pero siendo aprovechados por las cúpulas de los estratos económicos poderosos para silenciar las protestas por las lamentables condiciones de vida de la población.
Los ex gobernantes del país, generales del Ejército: Miguel Ydígoras Fuentes, Carlos Manuel Arana Osorio, Kjell Laugerud García, Fernando Romeo Lucas García, José Efraín Ríos Montt y í“scar Humberto Mejía Víctores, fueron las personas que en la época más reciente gobernaron al país; impusieron sus criterios de lógica común a la actividad presidencial disponiendo del aparato más represivo del Estado denominado EJí‰RCITO DE GUATEMALA, para satisfacer las demandas de los verdaderos dueños de Guatemala para seguir usufructuando los beneficios legales o ilegales que obtuvieron por diferentes formas.
Hoy vemos otra vez que la violencia selectiva hace presencia en los diferentes estratos de la sociedad; sí, pero más en los estratos en que no se puede disponer de una cantidad mensual de dinero para pagar los servicios de protección personal; lo que equivale otra vez, a que la mayor parte de la población está desprotegida.
Los aspectos legales contenidos en la Constitución Política de la República de Guatemala respecto al cumplimiento de los derechos inalienables de la persona humana, no se cumplen, el actual Presidente de la República de Guatemala declaró su impotencia para combatir la violencia generada por la delincuencia común, la delincuencia organizada y la delincuencia institucionalizada en la misma estructura administrativa del Gobierno.
La «mano dura» también fue el slogan de la campaña del coronel Arana Osorio en los años 70’s, y ¡vaya mano dura la que aplicó!, fue uno de los períodos presidenciales más estigmatizados por su crueldad e irrespeto a la vida humana; y ahora resulta que uno de los candidatos presidenciales nos vuelve a ofrecer «mano dura» para «rescatar el orden establecido». En caso de ganar la elección por venir, ¿debemos entender que el general Otto Pérez Molina tendrá vía libre para aplicar la «mano dura» que anuncia? ¿Cómo será la mano dura? ¿Aplicación de la represión selectiva nuevamente?
Para la mayoría de los electores en Guatemala, los jóvenes menores de 25 años, que no vivieron los momentos tremendos de las masacres, secuestros, desapariciones y acciones violentas ejecutadas por el Ejército de Guatemala y la policía nacional; la mano dura representa una posibilidad de imponer orden en el área de la delincuencia común, pero no han considerado las consecuencias de otros aspectos.
Es cierto, la delincuencia común NOS AGOBIA pero ese no es el único problema que tenemos los guatemaltecos, existe también la DELINCUENCIA EMPRESARIAL que extorsiona a la población imponiendo a los productos de consumo básico precios de cada día más altos y que llegan a convertirse en inalcanzables para la mayoría de la población.
Â¿í“ «mano dura» guiada o «sugerida» por los detentadores, amos y señores de la economía nacional léase CACIF, para seguir explotando a la mayoría de la población con precios usureros? ¿De qué nos vale vivir en una era de aplicación tecnológica, si seguimos viviendo en condiciones económicas de hace dos siglos? Es decir, bajo una inmisericorde explotación disfrazada de «economía de libre mercado».