Viviendo bajo el manto de la violencia


Los pilotos y ayudantes del transporte público se han convertido en

La espiral de violencia no sólo es una percepción, es parte de la cotidianidad diaria. En las semanas anteriores han acontecido varios hechos de sangre que enlutaron a gran número de familias guatemaltecas, especialmente a la de los trabajadores del transporte público; además un bebé fue ví­ctima mortal de la situación, y el miércoles un periodista fue asesinado brutalmente.

Mariela Castañon
lahora@lahora.com.gt

Pese a que los crí­menes contra pilotos es un tema que inició hace algunos años, las autoridades salientes y entrantes no logran combatir este flagelo, que cada vez se incrementa con el pasar de los años, especialmente en el 2008 y en los primeros meses de este año, afirma el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM).

Los cuerpos de socorro rara vez dejan de reportar los hechos de violencia que se suscitan a diario, especialmente contra este gremio de trabajadores, que se han convertido en el blanco perfecto de la violencia.

Ayer fue asesinado un piloto de la ruta 72, en el bulevar El Naranjo. En este ataque, dos hombres abordaron la unidad haciéndose pasar por pasajeros, posteriormente hirieron al conductor y se dieron a la fuga en un vehí­culo que los esperaba en las cercaní­as donde se perpetró el hecho; horas más tarde se reportó el asesinato del propietario de un bus de la ruta 51, quien fue atacado por individuos que huyeron en una motocicleta y le dispararon mientras él cambiaba la llanta del vehí­culo.

Asimismo, el pasado miércoles el periodista Rolando Sántiz, del Telenoticiero Telecentro Trece, fue vilmente asesinado en la 18 calle y 4ª. avenida de la zona 1. Junto a él se conducí­a su compañero Antonio de León, quien sufrió varias heridas en diferentes partes del cuerpo y fue intervenido quirúrgicamente, la ví­ctima se recupera en un centro asistencial bajo fuertes medidas de seguridad, para evitar un atentado en su contra.

La semana pasada murió la ví­ctima más joven de la violencia, el bebé de tan sólo dos meses de edad, Anthony Josué Rosales Morales, quien iba en los brazos de su madre en un bus extraurbano que salí­a de Canalitos, zona 24, cuando fue atacado por desconocidos; en esa ocasión también murió el conductor de la unidad.

REPUDIO

Las viudas, los hijos, hermanos, padres, y madres de la violencia repudian estos actos criminales que no logran ser frenados, debido a la ausencia de polí­ticas que garanticen la seguridad a la ciudadaní­a.

«Exijo justicia para mi esposo, no fue un perro el que murió, era una persona. Que hagan algo las autoridades», afirmó la viuda del periodista Rolando Sántiz, Lorena de Sántiz.

«Nadie va a poder cambiar el mundo, menos Guatemala, sólo Dios», lamentó Juana Rodrí­guez, familiar del recién nacido, el dí­a en que el pequeñito murió.

Por otro lado, es muy usual escuchar frases como «asesinos», «autoridades incompetentes», «no maten a la gente honesta que trabaja», de parte de familiares de los pilotos y ayudantes del transporte público.

AUTORIDADES

El jefe de Estado, ílvaro Colom y las autoridades de Gobernación y de la Policí­a, afirman estar «trabajando para contrarrestar los altos í­ndices de delincuencia», por medio de estrategias de inteligencia y operatividad; sin embargo, los resultados aún no se logran observar plenamente, afirma Mario Polanco, del GAM.