Viva la Pepa


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El tránsito de vehículos automotores de cabeza. Desfiles y competencias deportivas por todas partes. Manifestaciones por doquier. Actos vandálicos en abundancia. Cárceles amotinadas. Guardias penitenciarios amenazando con paros. Vendedores callejeros haciendo bochinches. Parques transformados en pistas para patinar sobre hielo.

En fin, vivir en paz en nuestro país se volvió cosa del pasado y no lo estoy afirmando porque quiera salir a pasear, a divertirme, a tomar el sol o pasarla a todo dar.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


 No ¡qué va! La gran mayoría de nuestros paisanos no tenemos dinero ni la solvencia económica para eso. Lo que queremos es que nos permitan trabajar honestamente, que si tenemos que asistir a una cita de negocios no tengamos que darle la vuelta entera a la ciudad, porque todas las rutas se encuentran bloqueadas por inoportunos haraganes que poco les importa que el plomero, para citar una sola ocupación u oficio, tenga que ir a ganarse sus centavos para mantener el  sustento diario de él y su familia.

La culpa de todo ello la tenemos nosotros. ¿Qué otra cosa podíamos esperar después de pasar tantos años dejando hacer y dejando pasar de todo a nuestros políticos? No se puede tapar el sol con un dedo. Todo este relajo no se originó de la noche a la mañana. Hagamos cuentas y veremos que los politiqueros llevan rato de preferir desatender los intereses de las mayorías para privilegiar todo aquello que les representen votos para las elecciones y no solo hablo del Presidente o Vicepresidente, también me refiero a los diputados, a los ministros, a los jueces y hasta los policías que ponen multas por fastidiar a quienes se pasan una pulgada de la línea roja y todo porque sus jefes han sido incapaces de pensar en la necesidad de contar con grandes áreas de parqueo, porque el pésimo servicio de transporte colectivo ha obligado a medio mundo a comprar su pichirilo.

¿No es natural entonces que estemos viviendo una etapa con cero de gobernabilidad? ¿Cuántas veces no nos han prometido acabar con los privilegios de las cárceles, pero cuántos años hemos visto los resultados de las mentadas requisas en donde aparece de todo, menos escapularios o crucifijos? Solo hay una manera de recuperar el orden y la tranquilidad en el país para que todos podamos dedicar de lleno a capacitarnos y a desempeñar nuestras actividades productivas: que todos cumplamos estrictamente con la ley. Pero para ello hay que empezar por dar los mejores ejemplos de rectitud y honestidad.  Pero si en vez de ello aparecen constantemente contratos de construcción sobre valuados; listados de obras mal hechas sin contratos y sin respaldos; fideicomisos al por mayor; jueces malos para castigar a los buenos; irrespeto total a las leyes de compras y contrataciones; falta de normativas para construir con seguridad y claras evidencias de una deficiente educación primaria y media ¿qué cosas buenas podemos esperar?