Los asesinatos contra pilotos y ayudantes del transporte siguen enlutando a cientos de familias guatemaltecas; esto ha llegado al punto de que las viudas de la violencia, ante la necesidad de mantener económicamente a sus hijos, toman el puesto de sus esposos e inician a laborar como ayudantes de buses, sin embargo, otras lo hacen para aprovechar «los momentos de vida junto a sus cónyuges».
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«Yo quiero trabajar con él porque me siento más segura, si me quedara en la casa me afligiría más porque no sé si está bien o todavía con vida», dice una mujer que pide no ser citada, pero que labora como ayudante de bus en la zona 21.
Ella refiere que es testigo cuando su esposo y sus otros compañeros son extorsionados por pandilleros que abordan los buses, regularmente en la 6ª. avenida de la zona 1. «Aunque a veces se enojan y me quieren sacar del bus, yo no dejo a mi esposo en ningún momento sólo porque si nos matan, que nos maten a los dos», manifiesta.
La entrevistada dice, entre sollozos, que teme que algo le suceda a su pareja, pues ella ya ha visto caer a otros pilotos y ayudantes de esa ruta.
Por otro lado, Margarita Sosa, quien dice no temer a los extorsionadores, señala que ante la necesidad de mantener a sus tres hijos, ahora tiene que salir a la calle y trabajar como ayudante, esto luego de que su esposo fuera asesinado el año pasado, cuando iniciaba su jornada en un bus de la ruta 40R.
Al ser cuestionada sobre si no teme ser víctima de un atentado, refiere: «Si me toca, ni modo, pero en algo tenía que ocuparme para sacar adelante mi hogar».
De acuerdo con el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), hasta el 17 de abril, 52 pilotos y 18 ayudantes fueron asesinados; la institución ha calificado este trabajo como una de las profesiones «más peligrosas».
Mario Polanco, representante de ese organismo, manifiesta su preocupación por el ascenso de crímenes contra pilotos, ya que casi a diario se reportan hechos de violencia contra este gremio de trabajadores; inclusive en los meses pasados se han registrado más de tres asesinatos en un solo día.
Según las autoridades del Ministerio de Gobernación y de la Policía Nacional Civil (PNC), tras la problemática se encuentran grupos del crimen organizado y del narcotráfico, sin descartar intereses políticos, así como las pandillas.
Entre las medidas que tomaron las autoridades para contrarrestar los asesinatos, está la disposición de que una sola persona viaje en motocicleta en Guatemala y siete municipios, además, que en toda la República los motoristas utilicen un chaleco (del que aún no definen el color) y un casco con el número de placa, esto con el fin de minimizar los hechos delictivos y de sicariato, pues se identificó que la mayoría de crímenes se perpetraba desde estos vehículos.
Rémber Larios, director adjunto de la institución policíaca, afirma que hay un descenso del 50 por ciento de crímenes, luego de la entrada en vigencia del Acuerdo Gubernativo 105-2009. Sin embargo, aunque se ha dejado de utilizar motocicletas para el sicariato, los crímenes contra los trabajadores del transporte público continúan indiscriminadamente.