Vista al colector


Un empleado municipal, con la compañí­a de medios de comunicación, recorrieron la trayectoria del colector del Barrio San Antonio.

Los trabajos que se vienen realizando en el Barrio San Antonio han estado avanzando en buena medida. Sin embargo, todaví­a existen dudas sobre qué fue lo que provocó el enorme agujero, lo cual ha creado polémicas.

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

En cierto momento, cuando los trabajos realizados en el Barrio de San Antonio lo permitieron, la Municipalidad de Guatemala accedió al área del colector, e inició una visita para observar su estado.

Aprovechando la ocasión, la Comuna Capitalina invitó a medios de comunicación para que fueran testigos del recorrido.

Fue a través de los agujeros de descarga que se realizan en el mencionado barrio, que han servido para aliviar la tensión que estaba soportando el agujero que se formó hace algunos meses.

El objetivo era determinar si el colector contribuyó de alguna manera para formar el famoso agujero de la zona 6. La hipótesis señalaba que el colector no habrí­a recibido el tratamiento adecuado, por lo que debió de haberse tapado al final, provocando una acumulación de agua, basura y sedimentos.

í‰stos, tras un largo tiempo de concentración, serví­an como un «caldo» que promoví­an la emisión de gases, como el metano, que podrí­an provocar una explosión. Con el tiempo, habrí­a terminado por ocurrir.

Otra hipótesis era que el colector estaba en mal estado, y permití­a la salida parcial del agua que por él corrí­a. Esta salida estarí­a recogida debajo del colector y habrí­a provocado el mismo proceso antes descrito.

Sin embargo, con esta visita se debe revisar la hipótesis, ya que a lo largo y ancho del colector, no se observó daño alguno, ni pistas de que éste hubiera estado tapado.

Como se mencionó, a través de uno de los túneles de descarga que actualmente se realiza, se accedió al colector. Desde ahí­, se inició una caminata hasta la salida del colector.

Empleados municipales, auxiliándose por linternas, iban mostrando a periodistas y otros testigos el estado de las paredes del mencionado colector.

En ciertas partes, se podí­a observar la sedimentación natural de las construcciones de esta naturaleza; sin embargo, en ningún punto del colector se observó un daño severo; al contrario, se podrí­a considerar que el colector se conservaba en un estado bastante aceptable.

Asimismo, se observó que el nivel del agua que corrí­a por él, nunca superaba una altura superior a los tobillos de los que por ahí­ caminaban. Esto tení­a su interpretación en que, el agua corre bien, entonces no debe haber ninguna obstrucción en el colector, que hubiera provocado la aglomeración del agua.

Constantemente, se iba revisando el estado de las paredes, incluso las superiores, y no se pudo evidenciar el daño.

El viaje concluyó hasta el final del colector, es decir, hasta la salida al barranco, en donde se descargaba el agua servida. Desde varios metros atrás, se observaba la luz al final del túnel en todo su diámetro, por lo que se podrí­a descartar un eventual bloqueo de esta salida.

Aún persisten las dudas en cuento a qué provocó el enorme hoyo, ya que el Instituto de Sismologí­a, Vulcanologí­a, Meteorologí­a e Hidrologí­a (Insivumeh) habí­a descartado la falla sí­smica, que era la otra hipótesis posible.

Por el momento, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ya anunció que el boquete formado será tapado con lonas, para evitar que, con las lluvias se acumule el agua en el fondo del agujero.