Cuando se leen las declaraciones que dio el doctor Eduardo Meyer, diputado de la UNE y casi seguramente futuro presidente del Congreso, sobre el papel que jugó junto a su bancada en el polémico tema de la indemnización de los diputados y luego se ve que el Presidente electo, ílvaro Colom arremete contra quienes incurrieron en tamaña grosería contra el pueblo, no queda sino pensar que si así son las vísperas, cómo irán a ser las fiestas, puesto que el Gobierno que tome posesión en enero tendría que tener enorme habilidad para mantener una relación eficiente con el Congreso de la República para garantizar el respaldo a leyes que indudablemente le harán falta para cumplir su plan de gobierno, pero si hasta con la bancada propia hay tantas dificultades de comunicación, cómo puede operar la cosa con los otros grupos.
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En su calidad de Secretario General de la UNE, Colom dijo que era respetuoso del libre albedrío de los diputados cuando se produjo el incidente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y aparentemente los miembros de la bancada se lo tomaron en serio porque sólo de esa forma puede uno entender tanta discrepancia. Colom no ocultó su profundo malestar por el tema de la indemnización de los diputados al Congreso de la República y dio a entender que la misma no es parte de la línea del partido, tanto así que pide a los diputados de la UNE que cesarán en sus funciones este año que no la vayan a recibir.
Hay que entender que para un gobierno que no tiene mayoría parlamentaria es fundamental la presencia de buenos operadores políticos y también de bancadas de oposición honestas que piensen en el país antes que en cuestiones personales o de interés partidario. Pero viendo cómo se aprobó lo de la indemnización salta a la vista que ese tipo de bancadas no existen y no es descabellado pensar que a Colom, como le pasó a Serrano, le tratarán de imponer condiciones indecorosas para aprobar las iniciativas que vengan del Ejecutivo. El Congreso se pintó de cuerpo entero con el tema de la indemnización que no viene sino a confirmar lo que se sabe desde hace mucho tiempo. Los diputados no actúan como representantes del pueblo, sino en procura de sus propios y muy particulares intereses.
Si creemos a los diputados de la UNE, en el sentido de que no se dieron cuenta del gol que les estaban metiendo, preparémonos para muchos más goles como éste en la próxima legislatura porque la naturaleza intrínseca de nuestros diputados no va a cambiar con el relevo de algunos de ellos. El problema serio está en que habrá que lidiar con un Congreso no sólo disperso por la ausencia de una bancada dominante, sino que además sabe cómo mostrar las uñas. Dicen algunos legisladores que la indemnización fue el precio que tuvo que pagar el futuro partido oficial para asegurar la aprobación de la prórroga del IETAAP y el Presupuesto General con la magnánima adición que faculta al Ejecutivo para hacer las transferencias que quiera. Dada la reacción de Colom desde España ello no parece lógico, pero indudablemente que al menos con su propia bancada, el presidente electo tendrá que tener una comunicación más directa y buscar lealtades más precisas porque al paso que van las cosas, hasta el voto de sus propios diputados estará siempre en veremos.