El vicepresidente estadounidense Dick Cheney llegó hoy a Bagdad en una visita sorpresa para reclamar a los líderes iraquíes que dupliquen sus esfuerzos en favor de la reconciliación nacional, en momentos en que un camión bomba dejó 14 muertos y 87 heridos en Kurdistán (norte).
«Están pasando muchas cosas. Este es un momento muy importante. Hay muchas cosas de que hablar», dijo Cheney al reunirse con el embajador estadounidense en Irak, Ryan Crocker, y el comandante de las tropas estadounidenses en el país árabe, el general David Petraeus.
El vicepresidente prevé trasladar la fuerte objeción de Washington a los dos meses de receso de verano que desean tomarse los legisladores iraquíes, dijo Crocker a periodistas que viajan a bordo del avión de Cheney.
«Ese es claramente parte del mensaje. Ha sido parte del mensaje por cierto tiempo. Yo lo he dicho, la secretaria (de Estado, Condoleezza) Rice lo ha dicho. Confío en que el vicepresidente lo diga», afirmó Crocker.
«La verdad es que con el enorme esfuerzo que estamos haciendo, el enorme esfuerzo que las fuerzas de seguridad y el ejército iraquíes están haciendo, que el Parlamento iraquí se tome dos meses de vacaciones en el verano es imposible de comprender», añadió.
Cheney, cuyo viaje fue mantenido en secreto hasta llegar a Irak, tiene previsto reunirse este miércoles con el primer ministro Nuri al Maliki y con sus ministros más importantes, así como con los tres miembros del consejo de la presidencia iraquí, indicó un asesor del vicepresidente que pidió el anonimato.
Con los enemigos demócratas del presidente George W. Bush en lucha contra la Casa Blanca para poner fin al involucramiento de Estados Unidos en Irak, Cheney no quiere dejar lugar a dudas de que la paciencia de Washington se está agotando.
Los iraquíes «deben lograr cierto tipo de unidad nacional que marginalice los extremos» tanto de la mayoría chiita como de la minoría sunita, enfrascadas en sangrientos enfrentamientos, dijo el asesor de Cheney.
Funcionarios estadounidenses han expresado de manera creciente su exasperación por la lentitud de la aprobación de legislación clave en Irak, incluidos esfuerzos para regular los ingresos petroleros y permitir a miembros del partido Baas del difunto presidente Saddam Hussein volver a ocupar cargos en la administración.
La llegada de Cheney a Irak coincidió con un atentado en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí.
«Un camión bomba explotó frente al edificio del ministerio del Interior y del departamento de Seguridad. Catorce personas murieron y 87 fueron heridas, entre ellas empleados del ministerio», declaró Karim Sinjari, ministro del Interior de Kurdistán, en una conferencia de prensa en Erbil, a 350 km al norte de Bagdad.
Poco antes, el ministro kurdo de Salud, Zirian Abdel Rahmán, había dado cuenta de 19 muertos y 70 heridos.
Kurdistán, provincia autónoma desde 1991, se había librado hasta ahora del baño de sangre en que Irak se ve sumergido de forma cotidiana.
La visita sorpresa a Irak forma parte de una gira de Cheney por Oriente Medio que incluye paradas en Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto y Jordania para urgir a los gobiernos sunitas que persuadan a la minoría sunita iraquí de unirse al proceso político.
El ejército estadounidense reconoció hoy que helicópteros de combate norteamericanos mataron a dos niños en un ataque contra insurgentes al norte de Bagdad, pero negó que abrieran fuego contra una escuela.
«Las fuerzas de la Coalición dispararon ayer contra unos insurgentes que instalaron un falso retén y ponían bombas en la carretera cerca de Mandali, en la provincia de Diyala», afirmó el ejército en un comunicado.
Ataque a periodistas
Cuatro periodistas iraquíes murieron hoy en una emboscada que les tendieron unos hombres armados cerca de Kirkuk, indicaron los servicios de seguridad iraquíes.
«Cuatro periodistas iraquíes que viajaban en un minibús murieron tiroteados por hombres armados en la región de al Rashad, 60 km al sur de Kirkuk, hacia las 14H20 locales (10H20 GMT)», declaró a la AFP el coronel Falas Abdalá, jefe de la policía local.