Visita de Brown


El primer ministro británico Gordon Brown realizó hoy una visita sorpresa a Afganistán para infundir ánimo a sus tropas, un dí­a después de la realizada por el presidente francés Nicolas Sarkozy para honrar la memoria de diez soldados franceses muertos en una emboscada talibán.


Gordon Brown fue primero a Camp Bastion, en la provincia de Helmand, un bastión de los talibanes en el sur, donde están desplegados cerca de 8 mil británicos.

«Sabéis que estáis en primera lí­nea de combate contra los talibanes, y que vuestro trabajo aquí­ permite evitar que los terroristas actúen en las calles de Gran Bretaña», declaró el primer ministro, ante 300 soldados británicos y afganos.

«Lucháis por un Afganistán libre de terroristas, pero también por un Afganistán democrático donde el pueblo podrá decir lo que piensa», añadió.

Gordon Brown, cada vez más impopular en Gran Bretaña, llegó a Afganistán un dí­a después de una visita relámpago del presidente francés Nicolas Sarkozy que fue a rendir homenaje a los diez soldados franceses de las Fuerzas Internacionales de Asistencia a la Seguridad (ISAF, en sus iniciales en inglés) de la OTAN, que murieron en una emboscada de los talibanes a menos de 60 km de Kabul.

Se trata del balance más mortí­fero registrado por el ejército francés después del atentado de 1983 en Beirut en el que murieron 58 paracaidistas.

El martes, el primer ministro británico habí­a alabado el «sacrificio» de los 10 soldados franceses, que fueron a «ayudar al pueblo afgano a construir un futuro mejor para ellos y un mundo más estable» y la «determinación» de Nicolas Sarkozy de «mantener los despliegues de las tropas a pesar de las ví­ctimas».

Gordon Brown intentó restar importancia a la amenaza de un resurgimiento talibán, asegurando que los comandos de las fuerzas aliadas en Afganistán habí­an previsto una «ofensiva estival».

Unos 116 soldados han muerto en Afganistán desde que una coalición internacional liderada por Estados Unidos derrocó el régimen talibán a finales del 2001.

La intensidad de los enfrentamientos se ha multiplicado en los dos últimos años a pesar de la presencia de 70 mil soldados de dos fuerzas internacionales, una de la OTAN, y otra bajo mando norteamericano (Operación paz duradera).

El primer ministro británico hace un alto en Afganistán de camino a Pekí­n, donde asistirá a la ceremonia de clausura de los Juegos Olí­mpicos. La ciudad de Londres organiza los próximos Juegos en 2012 y, en la ceremonia de clausura, la bandera olí­mpica será entregada oficialmente a los representantes de la capital británica.

De hecho, Gordon Brown utilizó la metáfora olí­mpica en su discurso ante los soldados de Camp Bastion.

«Por primera vez hemos obtenido medallas en competiciones inéditas. Pero nuestros atletas, como nuestros compatriotas, saben que vosotros demostráis el mismo coraje, la misma profesionalidad y la misma dedicación», afirmó.

«Nuestro paí­s está orgulloso de vosotros, sois los verdaderos héroes del paí­s», añadió.

Gordon Brown viajó después a Kabul para reunirse con el presidente afgano Hamid Karzai.

Habí­a subrayado ayer la importancia de estrechar los lazos entre Afganistán y su vecino Pakistán, que atraviesa una «fase de incertidumbre polí­tica», tras la dimisión del presidente Pervez Musharraf.

«Vamos a insistir ante los paquistaní­es en que deben implicarse con nosotros en la lucha contra el terrorismo y asegurarse de que disminuyan los terroristas que vienen de Pakistán a Afganistán», afirmó el primer ministro.

Las autoridades afganas acusan a Islamabad de no hacer suficiente esfuerzo para impedir que los talibanes afganos y los combatientes de Al Qaida penetren en Afganistán.