Violento atentado en Lí­bano


Una persona intenta atacar el fuego formado tras el atentado en Lí­bano, que le cortó la vida al menos a cuatro personas.

Por lo menos cuatro personas murieron, entre ellas un alto responsable de la seguridad libanesa, en un atentado con bomba perpetrado hoy contra un convoy de las fuerzas de seguridad en un barrio cristiano de la periferia de Beirut.


«El capitán Wisam Eid, un miembro de las Fuerzas de Seguridad Interior (FSI) y su guardaespaldas murieron en la explosión», confirmó una fuente de los servicios libaneses de seguridad.

El capitán Eid, de unos 30 años, era un alto responsable de los servicios de inteligencia de las FSI, organismo que depende del ministerio de Interior.

Según otra fuente, Eid ya habí­a sido objeto de un intento de asesinato hace dos años, cuando fue lanzada una granada de mano en su hogar en Beirut.

«Eid era un miembro clave de las FSI y estaba implicado en numerosas investigaciones sobre atentados en Lí­bano, incluidas las bombas de febrero de 2007 en el área cristiana», declaró un alto responsable de la seguridad.

Otras ocho personas murieron en el atentado, perpetrado poco después de las dos de la mañana (hora de Guatemala) en el barrio residencial y comercial de Hazmieh, al este de Beirut, según fuentes de los servicios de seguridad y fuentes militares. Varias personas resultaron heridas.

Las primeras informaciones habí­an situado la explosión en el barrio vecino de Furn el-Chebbak.

Entre automóviles calcinados y vehí­culos en llamas, las imágenes difundidas por las televisiones mostraban pedazos de carne humana en la calzada.

El atentado provocó importantes daños materiales y abrió un boquete de cinco metros de ancho en el suelo. Varios automóviles se prendieron fuego y otros resultaron completamente destruidos.

Las ambulancias se apresuraban al lugar de la explosión, de donde se desprendí­a una gran columna de humo negro, mientras los bomberos intentaban apagar el fuego, que destruyó unos 20 vehí­culos.

Se trata del atentado más sangriento desde el perpetrado el 13 de junio de 2007 contra el diputado de la mayorí­a parlamentaria antisiria Walid Eido, que murió junto a otras nueve personas.

El último atentado en Lí­bano tuvo lugar el 15 de enero, cuando un coche estalló al paso de un vehí­culo de la embajada de Estados Unidos cerca de Beirut matando a tres civiles.

El atentado de hoy se suma a una importante ola de ataques que amenaza con agravar la situación en Lí­bano.

El paí­s está sumido en su peor crisis polí­tica desde la guerra civil de 1975-1990. Las instituciones polí­ticas están paralizadas desde hace más de un año tras la dimisión de todos los ministros de la oposición y la presidencia de la República está vacante desde el pasado 24 de noviembre.

Un conflicto sobre el reparto de poder y la crisis de confianza entre la mayorí­a gubernamental y la oposición provoca un bloqueo polí­tico que impide la elección de un presidente.

Desde 2004, se han perpetrado en Lí­bano varios atentados contra personalidades antisirias. El último de éstos fue el asesinato de Franí§ois el Hajj, jefe de operaciones del ejército, el 12 de diciembre de 2007. La mayorí­a parlamentaria libanesa antisiria acusó a Damasco, que desmintió toda implicación en el asesinato.

Este nuevo atentado se produce tres dí­as antes de una reunión ministerial de la Liga írabe, el domingo en El Cairo, donde el jefe de la organización panárabe Amr Musa debe informar sobre su reciente mediación entre los bandos rivales libaneses, que acabó en estancamiento.