Violencia y corrupción


Narcotráfico. En los lentes oscuros de un policí­a colombiano, se refleja la gran cantidad de droga incautada ayer en ese paí­s. El narcotráfico ha estado vinculándose con los candidatos que optan a puestos municipales en las elecciones colombianas. (AFP / La Hora)

Los colombianos eligen el domingo a más de 18.500 autoridades regionales tras una campaña electoral que cobró la vida de 29 aspirantes por la presión armada guerrillera y paramilitar, y que podrí­a servir a la extrema derecha armada para afianzar su influencia polí­tica.


Entre los cargos en disputa se encuentran las gobernaciones de 32 departamentos, 1.098 alcaldí­as y los escaños de las asambleas (legislativas) regionales, concejos municipales y juntas de ediles.

Las Fuerzas Militares dispusieron de 167.559 efectivos para labores de control ante la posibilidad de que la guerrilla marxista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los grupos armados de ultraderecha afecten la jornada electoral, especialmente en apartadas localidades.

Según un informe de la Defensorí­a del Pueblo, más de la tercera parte de los 1.098 municipios colombianos están expuestos a sufrir perturbaciones por parte de la guerrilla y los paramilitares.

El estudio señala que en 403 localidades del paí­s (36,7%) hay riesgo de que se produzca «constreñimiento al sufragante, amenazas, atentados o restricciones a la movilidad», por parte de los grupos armados.

El presidente Alvaro Uribe, quien asegura que gracias a su polí­tica de seguridad interna (enfocada principalmente a combatir a las FARC) esta campaña electoral ha sido más pací­fica que la de 2003, realizó esta semana un periplo por el paí­s para invitar a los colombianos a defender la democracia con su voto.

Pero estos comicios que serán supervisados por 125 observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), no sólo han dejado 29 aspirantes muertos, sino que también otros nueve fueron secuestrados y 91 amenazados de muerte, según la independiente Misión de Observación Electoral (MOE).

La OEA advirtió sobre la trashumancia electoral (traslado masivo de votantes de una localidad a otra para favorecer a un candidato), en tanto que la MOE y otros organismos de control público, han denunciado compra de votos por dinero o por beneficios posteriores, especialmente en la región norte del paí­s, donde esa práctica es histórica.

Pero al margen de la corrupción electoral, la OEA y la MOE coinciden en destacar la acción armada de las FARC y los paramilitares son el factor más perturbador de estos comicios, siendo que el grupo guerrillero es el principal responsable de esa violencia.

«En las zonas de gran influencia de las FARC, no sólo podrí­a disuadir a parte de la población de acudir a las urnas, sino que también podrí­a poner en peligro la vida de aquellos que decidan votar», alertó la misión de la OEA.

El ministerio del Interior y Justicia atribuye a las FARC la autorí­a de 10 de los asesinatos de candidatos, en tanto que la MOE destaca que de los 29 asesinatos, siete fueron de la oposición y los restantes 22 de los partidos que conforman la coalición que apoya al gobierno del presidente Uribe.

Los crí­menes son el producto de la lucha de esos grupos armados por mantener su supremací­a local, aunque los paramilitares en esta campaña electoral no han ejercido tanta violencia armada pero sí­ una fuerte influencia polí­tica, según dijo a la AFP la politóloga Claudia López, integrante de la MOE.

López explicó que cinco de los partidos de la coalición oficialista que tienen congresistas investigados por la Corte Suprema de Justicia por presuntos ví­nculos con paramilitares, tienen en estas elecciones 26.000 candidatos, aunque puntualiza que esto no quiere decir que «todos sean delincuentes».

Según la MOE, actualmente los grupos polí­ticos relacionados con los grupos armados de extrema derecha tienen representación en el 25% del paí­s y prevé que en estos comicios esa presencia no va a retroceder, sino que incluso puede llegar al 30%.

Cifras y disputas

Los comicios regionales del domingo en Colombia tendrán una cifra inédita de 86.449 candidatos de 230 partidos que disputarán 18.527 cargos, de los cuales el más significativo es el de alcalde de Bogotá, considerado el segundo puesto de elección más importante del paí­s.

Según la estatal Registradurí­a Nacional del Estado Civil –responsable de la logí­stica de los comicios– 27,5 millones de colombianos están habilitados para votar en más de 80.000 mesas.

Se disputarán las gobernaciones de los 32 departamentos, alcadí­as de 1.098 municipios, los 418 escaños de las asambleas legislativas provinciales, 12.030 de concejos municipales y 4.949 de las juntas de ediles.

Dada la polí­tica de alianzas locales, será difí­cil que un solo partido reclame una clara victoria en los comicios, aunque la mayor parte de candidatos provienen de cinco colectividades.

Son estas el partido de la U (unidad nacional, derecha), el partido Conservador (derecha) y Cambio Radical (centro derecha) -que integran la coalición que respalda al presidente Alvaro Uribe-; el izquierdista Polo Democrático Alternativo y el histórico partido Liberal.

En Bogotá, de 7 millones de habitantes y un presupuesto de 5.500 millones de dólares, la izquierda se juega la posibilidad de mantener la alcaldí­a que alcanzó por primera vez en 2003 con el sindicalista Luis Eduardo Garzón.

El candidato del Polo Democrático, Samuel Moreno, aparece favorito en todas las encuestas, frente a Enrique Peñalosa, respaldado por los partidos uribistas y el liberalismo.

En Medellí­n (noroeste, 2,2 millones de habitantes), Luis Pérez, respaldado por el partido liberal, disputa la alcaldí­a por estrecho margen según los sondeos con el escritor Alonso Salazar, de una coalición cí­vica.

En Cali, tercera ciudad colombiana (suroeste, 2 millones), la disputa se centra entre el conservador Francisco Lloreda y el izquierdista Jorge Ospina.

En cuanto a las gobernaciones, la atención se centra en la provincia de Santander, donde los liberales -que en 2006 por primera vez en la historia reciente quedaron por fuera de los dos primeros lugares en las presidenciales- presentaron como candidato al ex ministro Horacio Serpa.

Serpa, candidato fallido en las tres últimas elecciones presidenciales, enfrenta a Didier Tavera, de Convergencia Democrática, partido al que sus opositores atribuyen nexos con grupos paramilitares de ultraderecha.

Otro ex candidato presidencial, Antonio Navarro, se presentó como candidato del Polo, a la gobernación del departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.