El producto de un ataque con arma de fuego lleva como consecuencia que pacientes queden parapléjicos.
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Datos de organizaciones en salud muestran estadísticas actuales en las que presentan que la mayoría de personas que han sufrido cualquier ataque, ya sea de arma de fuego o arma blanca, sufren la consecuencia de quedar inmóviles debido a la gravedad de la agresión.
Las estadísticas muestran que el 75% de pacientes atendidos en hospitales de rehabilitación son producto de la violencia social que vive el país, en donde el 25% es por accidentes mientras que solo un 5% es por enfermedad, esto según un estudio promedio de 325 pacientes atendidos por dichos entes.
Entre las instituciones que brindan apoyo a estos pacientes está el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, el que desde hace 52 años trabaja en beneficio de estos enfermos. En esta institución se encuentra el Hospital de Rehabilitación, que cuenta con una sala de lesiones medulares, contando con 46 camas.
Juan Carlos Lorenti, director de este programa, añade que para dicha institución el costo de rehabilitación de cada paciente es aproximadamente de 250,000 quetzales, por los programas que se brindan a cada enfermo, quienes además de recibir al equipo médico, cuentan también con otros médicos que les brindan ayuda psicológica, entre otras.
Gustavo Mazariegos, ex juez del Organismo Judicial, que sufriera un atentado en el 2004, es un paciente con estas discapacidades, a quien dicho programa ha venido a brindarle la ayuda necesaria, debido al ataque que sufriera y le dejara cuadripléjico, y después de año y 7 meses su rehabilitación es notoria día a día, según comentó.