Violencia en el transporte urbano


Guatemala es un paí­s violento. No voy a tratar de hacer comparaciones, pero si someteré a los lectores, estadí­sticas de la Policí­a Nacional Civil, el Ministerio Público y el Organismo Judicial, en donde se muestra de manera documentada, esta violencia que genera muerte, orfandad, viudez y hospitalizaciones.

Edith González

En el 2006 se cometió un total de mil 575 asaltos a mano armada, con ocasión de robo y ataque armado a unidades del transporte urbano, por grupos armados en la capital en el perí­odo descrito.

Zona 1, 140, zona 2, 35, zona 3, 91, zona 4, 78, zona 5, 91, zona 6, 140, zona 7, 111, zona 8, 99, zona 9, 110, zona 10, 41, zona 11, 115, zona 12, 148, zona 13, 139, zona 14, 11, zona 15, 14, zona 16, 14, zona 17, 8, zona 18, 195, zona 19, 59.

En las restantes zonas no se denunciaron atracos, robos o ataques armados en contra de unidades del transporte urbano.

Zonas de mayor volumen: zona 18, 195; zona 12, 148; zonas 1 y 6 140; zona 13 139.

Personas muertas: 11 pasajeros; heridos 35. Se utilizaron armas de fuego cortas.

Botí­n: se estima que 73 mil personas que viajaban como pasajeros de las camionetas fueron ví­ctimas de los atracos. A ello hay que sumar mil 575 conductores y mil 575 ayudantes-cobradores, (brochas) para un total de 76 mil 150 personas.

Los delincuentes se alzaron con un botí­n estimado en 4 millones, 910 mil quetzales. Tomando como promedio 800 quetzales en efectivo que se llevaba como producto de la venta de boletos. A ello hay que sumar un promedio de 50 quetzales, obtenido de cada uno de los pasajeros.

Si dividimos esa suma en el año tenemos que al mes los asaltantes tienen un total de 491 mil quetzales.

De acuerdo a las investigaciones de la PNC los atracos, son perpetrados por pandilleros organizados en maras.

Son entre tres y cinco los asaltantes y generalmente, se trata de personas que viven en barrios marginales.

Mayores de edad, pero se estima que un 35% son menores; guatemaltecos, en un 75% y salvadoreños o nicaragí¼enses el resto. Utilizan armas cortas obtenidas generalmente en el mercado negro o robo en asaltos.

Los atracos en su mayorí­a se registran entre las 5 de la mañana y 22 horas cuando las camionetas circulan en sitios sin vigilancia, previamente escogidos por los delincuentes, que han hecho inteligencia durante varios dí­as.

Entre las variables que hay que destacar, se encuentra que los conductores nunca son golpeados, robados o afectados de manera directa. Los conductores manejan las unidades a cambio de entregar 800 quetzales diarios al propietario y el resto en el turno es para ellos. Normalmente al denunciarse el caso de robo, se da a conocer que lo robado son precisamente los 800 quetzales.

Otra variable a tener en cuenta es que a no ser que haya muertos o heridos, los conductores denuncian el caso a las autoridades lejos del sitio del atraco con la camioneta vací­a.

No roban tarjetas de crédito ni chequeras. Efectivo, joyas y relojes son parte básica del botí­n, así­ como radios receptores, como MP3 y otros.

Estos números, que son una muestra exacta de lo que sucede dí­a a dí­a en la capital guatemalteca, nos revelan como, la autoridad competente, sea cual sea, deja que el crimen organizado, por que estos atracos, no son cuestión de unos «muchachos» tengan el transporte urbano, como su «centro de operaciones». ¿Y mañana?? Seguramente, estaremos igual.