Violencia abre la espiral


En vano el paso de la paz. En vano colocar una rosa blanca en manos frí­as de bronce todos los dí­as, si a diario mueren tantas mujeres y hombres», comentan defensores de la vida.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

Casi doce años después que lí­deres polí­ticos del paí­s pusieran fin a una lucha armada, la cultura de violencia no cambia, no se ha logrado romper el esquema, el status quo dicen los académicos.

Impotencia, miedo, destierro, temor, huidas, viudez, orfandad, desplazamientos y rencor quedan después que ocurren muertes violentas todos los dí­as.

Nada ha cambiado, es similar a las angustias que los guatemaltecos vivieron durante los 36 años de conflicto armado interno, esa idea priva en la asociación Familiares de Desaparecidos de Guatemala (Famdegua).

La diferencia es que aquella fue una etapa de persecución porque al justificar la aplicación de muerte y para marcar el dolor, te decí­an que eras marxista leninista», opina Aura Elena Farfán, de Famdegua.

Ahora te dicen que por ser integrante de una mara o por participar con el crimen organizado es que ocurre la muerte de mujeres en el paí­s, pero al final son los mismos con las técnicas de aniquilamiento del ser humano, que en el siglo pasado asesinaron miles de guatemaltecos», agrega.

Números frí­os

Cifras del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), proporcionadas por su vocero, Fernando Lucero, dan cuenta que a las morgues del paí­s fueron trasladadas 229 mujeres asesinadas en estos primeros seis meses de 2008.

En enero las mujeres que murieron por arma de fuego fueron 38; por arma blanca dos. En febrero murieron 24 por impactos de bala; tres con cuchillo. Marzo, apunta que de forma violenta por arma de fuego asesinaron a 46; tres por arma blanca. 26 por impactos de bala, dos por arma blanca en abril. 28 por arma de fuego; y dos con cuchillo en mayo. Junio fue el más violento, 37 asesinatos de mujeres con arma de fuego; ocho por arma blanca. En lo que va de julio, hasta el dí­a 14, el reporte de féminas muertas por arma de fuego son diez; tres por arma blanca.

La estadí­stica de los hombres muertos por violencia encendieron la alarma, en seis meses 2 mil 47 hombres ya fueron ví­ctimas de la violencia.

Por arma de fuego en enero fueron 271; por arma blanca 27. Febrero registra 169 y 17. Marzo 338 y 32. Abril 288 y 31. Mayo se elevó, 306 muertos por arma de fuego y 29 por arma blanca.

Similar al caso de mujeres, junio también se caracterizó con repunte, fueron 378 hombres muertos por arma de fuego y 39 con arma blanca. Al 14 de julio han asesinado con balas a 108 hombres y a 14 con arma blanca.

Investigación y justicia con fallas

Parece que la justicia no está del lado de las mujeres. La circulación de armas y drogas son elementos que contribuyen para que haya violencia.

La deficiencia en la investigación del Ministerio Público y la aplicación blanda de la ley, por los operadores de justicia, contribuyen a generar temas como el que se desarrolla, opina Sonia Segura, diputada independiente integrante de la comisión de la mujer.

Comenta que la próxima semana arriba la primera dama de Honduras para hacer un enlace que busca proteger de la violencia a la mujer centroamericana. Con la mayorí­a de diputadas guatemaltecas y a través de un seminario buscarán unión permanente para atacar ese fenómeno.

Trataremos de conseguir unión femenina a nivel región y estudiar qué fallos han tenido leyes como la de femicidio en el paí­s, que no ha logrado detener a los generadores de la violencia contra la mujer.

Otra posibilidad es evaluar si un reglamento severo podrí­a funcionar» según la diputada Segura.

El Estado está sordo

La legisladora Anabella de León, al ver que la violencia continúa dice que solicitó a la Procuradurí­a de Derechos Humanos un informe de cuántas mujeres han muerto por violencia y la cantidad de mujeres abusadas y maltratadas durante estos seis meses.

Al evaluar la situación actual durante este gobierno, la legisladora reconoce que a la delincuencia común y organizada poco le importa que existan leyes que castigan esas acciones.

Entre sus comentarios resalta que poco ha servido la aprobación del Decreto 22-2008 «Ley contra el femicidio y otras formas de violencia contra la mujer», o el decreto 97-96, «Ley para prevenir sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar».

Por ello ante la comisión de Derechos Humanos, del Congreso de la República, van a plantear que el fenómeno de violencia y muerte no es cuestión de leyes sino voluntad polí­tica entre los entes encargados de localizar, investigar y juzgar a los delincuentes.

Antes de ser asesinadas las mujeres, denuncian ser ví­ctimas de amenazas, persecución y coacción, pero las autoridades no les ponen atención y eso también va a ser denunciado, agrega de León.

Hay que pedirle al fiscal Juan Luis Florido que ponga más fiscales para ser competentes, para hacer una investigación exhaustiva, presentar pruebas ante los jueces y que no les tiemble la mano y no se dejen comprar por los agresores», puntualiza.

Quizá salir a la calle

De acuerdo con un informe que elabora la Procuradurí­a de Derechos Humanos (PDH), la tendencia es similar a 2007, «no hay disminución sensible que reporte una baja en la cultura de violencia en el paí­s, preocupa que la violencia se impusiera de nuevo», analiza Sergio Morales.

Poco o nada se ha logrado con las acciones de la Policí­a Nacional Civil (PNC), porque aunque los agentes andan en las calles, mucha violencia contra mujeres y hombres se reproduce desde el hogar, indica el PDH.

El crimen organizado y sus acciones delictivas permanecen en la impunidad, reclutan jóvenes menores de edad para lograr muchos de sus propósitos delictivos, explica.

A la mujer se le está considerando objeto y no sujeto de derechos y obligaciones, que está generando consecuencias negativas, entre ellas la muerte y desintegración familiar apresurada, comenta el funcionario.

En el seno de la sociedad los asesinatos en general ya no afectan, la gente ya no se impresiona. La pérdida de valores progresa y eso preocupa», puntualiza el defensor de derechos humanos.

Si la violencia continúa a pasos agigantados, la PDH no descarta la consulta con religiosos y lí­deres sociales del paí­s, eso para llamar a la reflexión a las autoridades y los ciudadanos y quizá sea repetir una reflexión callejera pací­fica integral para que sirva de freno a los violentos.

Siguen con poder

Desde Famdegua, consideran que la policí­a civil que emergió de los Acuerdos de Paz, está depurada pero no basta, porque en el plano militar algunos elementos que participaron en la guerra armada interna siguen activos ahora con grado de Coronel y General y siguen teniendo poder, puntualiza Aura Elena Farfán.

Los métodos para asesinar han cambiado, pero ahora la mujer soporta y pasó a ser la ví­ctima principal, hay más violencia contra el género en la actualidad, considera.

Relata que antes para tortura y muerte hubo capucha de gamexán, colgaban a sus ví­ctimas de los testí­culos y también con ganchos de carnicerí­a en los hombros, cabezas dentro de pilas con agua y a veces con orí­n y heces fecales.

Ahora somos testigos de asesinatos de mujeres con el tiro de gracia, asfixia, degolladas, violadas, atadas de pies y manos, decapitadas pero al final es el mismo objetivo, callar voces y apagar inconformidades sociales, supuestamente por los mismos actores del pasado preparados para matar», condena Aura Elena Farfán.

La vida no vale nada

Según Marco Antonio Garavito, presidente de la Liga de Higiene Mental, lo más trágico que ocurre con la muerte violenta de las mujeres y cualquier ser humano en general, es que la persona se acostumbra, el asesinato es una cosa tan común que parece ser parte del mensaje diario de este paí­s.

Entonces con el asesinato nos vamos de alguna manera deshumanizando, es decir perdiendo el sentido de valoración por la vida, es lo más trágico, me parece a mí­, que ocurre. Hoy dí­a dice la canción: la vida no vale nada», ilustra.

La cultura de violencia hace perder una serie de cualidades humanas y eso tiene un impacto en la vida diaria, en la vida familiar, donde el sistema de valores pasa a un segundo plano.

El primer elemento de la falta de credibilidad ante la violencia, da la impresión que la gente al final de cuentas va buscando resolver por sí­ mismo la venganza, al entender que el sistema de justicia no funciona, evalúa.

Eso precipita otros factores sociales difí­ciles como el uso del sicariato para resolver personalmente lo que el sistema no resuelve a las ví­ctimas, comenta Garavito.

Dice que generalmente se habla del Plan de los Cien Dí­as o que el catorce a las catorce se acaba esto, es decir, hay ofrecimientos electoreros que plantean que van a eliminar la violencia, pero debemos ser más objetivos y quizá la gran tarea en este momento no es tanto eliminar la violencia sino frenarla.

OPINIONES


Juicios de lo que sucede, hacen falta y que inciden en la violencia, según aquellos que dominan el tema. Amnistí­a Internacional y organizaciones defensoras de la mujer, están enteradas de todo lo que ocurre en el paí­s. La mujer vive en cultura de miedo, no saben sus derechos, no saben la Constitución.

«Se debe respetar y garantizar el derecho a la vida. Exigir amplia y masiva difusión de las leyes penales».

Anabella de León,

diputada.

«La percepción que tiene la población es de que estamos peor y cada vez hay mucho más temor, incluso hasta de salir a la calle. El Gobierno se ha dedicado más a ofrecer, a decir que va a ser un gobierno de los pobres, pero a la larga sigue siendo un gobierno de lo mismo».

Mario Polanco,

GAM

«Una familia que ha sufrido un asesinato entra en estados depresivos. La violencia es un fenómeno que funciona como espiral, se va abriendo. Las medidas y polí­ticas que se utilizan son violencia para resolver violencia, o en el hogar violentar al patojo para resolver violencia»

Marco Antonio Garavito,

Higiene Mental

«Comprobado, si una persona ha sido abusada o violentada en la casa, generalmente en su edad adulta va a ser un violentador y un abusador. Cuando una familia sufre un asesinato, hay gente que se acerca y apoya; otra que prefiere alejarse porque dice saber que hay atrás»

Marco Antonio Garavito,

Higiene Mental

«Era lo que pasaba durante el conflicto armado, secuestraban a alguien y la familia en lugar de tener apoyo lo que pasaba era que se quedaba sola. Hace 40 años no éramos violentos como somos ahora, ese es un fenómeno aprendido»

Marco Antonio Garavito,

Higiene Mental