Familiares de las víctimas del incendio de un local durante un recital de rock en 2004, con 194 muertos y un millar de heridos, se mantenían en vigilia hoy ante la sede de un tribunal argentino que dictará sentencia en un caso con 15 acusados.
La tragedia ocurrió la noche del 30 de diciembre de 2004 en el local bailable República de Cromañón, durante un concierto de la banda roquera Callejeros, cuando el lanzamiento de bengalas desató un incendio que causó la muerte de casi 200 jóvenes, sobre un total de 3 mil que asistían al evento, por asfixia e inhalación de sustancias tóxicas.
Los familiares iniciaron ayer una vigilia en la que recordaron a los muertos encendiendo cirios y coreando los nombres de cada uno de ellos, frente a la sede principal de la justicia argentina, un vasto edificio céntrico que fue vallado y puesto bajo la protección de unos 300 policías.
Los ocho integrantes de la banda están imputados, pero el principal responsable, para la fiscalía, es el organizador del concierto, Omar Chabán, un excéntrico empresario que dio impulso a míticas bandas de rock como «Sumo» y «Los redonditos de Ricota» a inicios de los años ochenta.
Las penas pedidas por la fiscalía oscilan entre los dos y los 23 años, según la responsabilidad, bajo la figura de «estrago doloso seguido de muerte y cohecho», al igual que el ex mano derecha de Chabán, Raúl Villarreal, y dos jefes policiales con jurisdicción en el barrio de Once de Buenos Aires.
Un sector de los familiares ató a las vallas decenas de «zapatillas» (calzado deportivo) de las víctimas de aquella trágica noche y colgaron sus fotos, que estuvieron cinco años amarradas al santuario artesanal que levantaron frente a la cerrada calle donde funcionaba el local.
Otro sector de público lo forman los fanáticos de Callejeros, que postulan su inocencia y asistieron este fin de semana a un concierto de la banda.
«Si las penas no son ejemplares, esperaremos la decisión de la Cámara de Casación (apelaciones). Ojalá que la justicia se ilumine», dijo Nilda Gómez, madre de uno de los jóvenes muertos.
En cambio, Pedro D»attoli, abogado de Chabán, dijo que su defendido «no tenía intenciones de asesinar a nadie».
«Esa noche (Chabán) pidió que dejaran de tirar bengalas y le contestaron mal. La opinión pública sabe que se trató de un desastre», dijo D»Attoli.
La fiscalía pidió para los integrantes de Callejeros, un grupo surgido en los suburbios de Buenos Aires, 15 años de cárcel por instigar el uso de pirotecnia y tener injerencia en la seguridad del local.
El resto de los imputados son tres ex funcionarios de la alcaldía de Buenos Aires, cuyo ex jefe de Gobierno, el centroizquierdista Aníbal Ibarra, fue destituido a raíz de aquellos hechos, en marzo de 2006.
El incendio se desató cuando algunos espectadores del concierto, que no fueron identificados en el juicio, lanzaron bengalas que tomaron contacto con material inflamable en el techo, según la investigación.
Una ancha puerta de escape estaba clausurada y la de emergencia no daba abasto, lo que convirtió el recinto en una trampa mortal con emanaciones de gases, cuando unas 3 mil personas asistían apiñadas al recital, un número superior al permitido por la habilitación.
La mayoría murió por inhalación de ácido cianhídrico, una sustancia altamente tóxica que se desprendía de los paneles acústicos del techo, según se supo en el juicio.