«Todos piensan en el país, hasta agarrar el puesto, y después poquitito a poco se van haciendo los locos, pobrecito Mi País».
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«No hagas cosas buenas que parezcan malas ni malas que parezcan buenas», reza un viejo refrán. Y parece quedarles de maravilla a algunos ex dirigentes sociales e incluso «periodistas inteligentes». Puesto que con el gobierno anterior anduvieron dando propuestas y sugerencias para lo que, según ellos, seria la mejor manera de conducirse hacia una atención adecuada para la población más vulnerable del país.
Incluso, hicieron propaganda en contra del general Otto Pérez, que podría interpretarse como estar a favor del ahora gobernante.
Y aunque a Colom se le califica a nivel internacional de izquierda, y los líderes o lideresas, como dijera en una ocasión la Premio Nobel Rigoberta Menchú, no sirve de nada que estén simplemente en vitrinas. No parece, de parte de estos dirigentes, actuar por verdaderos principios, sino por intereses personales, que más que fortalecer el movimiento social, lo debilitan, y aciertan golpes demasiado abruptos que, desde luego tienen que ser aprovechados por el enemigo local de la sociedad.
Ser izquierdista, dicen por ahí, es la enfermedad infantil del comunismo, puesto que se queda enfrentado al poder del capitalismo hasta llegar a ser parte de él.
El movimiento social tendrá que esforzarse de manera desmesurada, para poder levantarse de este golpe y revertir su efecto.
Hace más de año y medio el movimiento social se oponía a la aprobación del DR-CAFTA, y hoy sus dirigentes trabajan junto con el gobierno del partido que también lo aprobó. Y hasta podrían convertirse en cómplices de Ríos Montt, que ha afirmado querer trabajar más allá que de la mano con el nuevo gobierno.
La Universidad estatal también salió a las calles para expresar su descontento, pero al poco tiempo, estaba otorgando un doctorado en derecho al diputado Baldizón, por su «gran» desempeño en la interpretación del mencionado tratado comercial.
Es necesario definir una postura, puesto que no su puede estar tibio, pues algún día se despertará de verdad la sociedad guatemalteca somnolienta y será el rechinar de dientes de dirigentes y gobernantes a medias y poderes económicos que ahora gozan a más no poder al tener un Estado en posición a su servicio.
Se pasa de mamar de la tetilla de la cooperación internacional, a la del Estado.
¡Que merengue, de sociedad! ¿no? Como diría una canción del grupo venezolano Guaraguao «una buena explicación, pide el pueblo con razón» porque «Todos piensan en el país, hasta agarrar el puesto, y después poquitito a poco se van haciendo los locos, pobrecito Mi País».