Viejos fantasmas


juan-de-Dios

El juicio contra los generales en retiro Efraín Ríos Montt y Rodríguez Sánchez, vuelve a la palestra viejos fantasmas. Con la firma de la Paz creímos fue un borrón sobre el enfrentamiento largo y doloroso, entre ambos bandos. Prosigue de nuevo la población la amarga y dolorosa polarización, con afán dicho inexplicable divisionismo de manera muy recalcitrante.

Juan de Dios Rojas


Ruego  a los lectores que el  título  de esta nota no lo  tomen como una indirecta por la avanzada edad de los mílites enjuiciados.  Al contrario, tengo un enorme respeto a la adultez mayor.   Sería imposible,   si quien escribe forma parte de la  tercera edad,   gracias a Dios mi  gratitud por concederme esa bondad.
De manera peyorativa escuchamos a menudo el  tratamiento del colectivo irrespetuoso utilizar mediante  indicadores de incultura y mala crianza, llamar  «viejo  aquí,   viejo  allá»;   expresiones burlescas,  irónicas y  bárbaras que atruenan el  espacio.  Omiten el  recuerdo  de su ascendencia,   en cuya mente obtusa de auténtica patanería,   solamente caben palabras estúpidas.
Otra vez en pleno vigor y tendencia de mala fe,  situación de guardarse en una sepultura;   empiezan los dardos encaminados al  separatismo beligerante, dedicado a crear un ambiente nocivo y    tenaz,  propiciante de odios y venganzas cruentas.  La amnesia genera esa actitud inconveniente de luchar con denuedo.
No podré jamás desconocer que de parte de ambos bandos hubo  excesos visibles,   algunos de gran cuantía,  conservados en  el olvido  engañoso.  De parte del  ejército  y la subversión,   durante las  sucesivas décadas responsables del estéril  derramamiento  de  sangre fraterna;   de igual  manera la destrucción de la útil  e importante  infraestructura física constituyó  grandes pérdidas.
El  juicio,   verdadera Caja de Pandora prosigue,   similar  a sobrepasar más sorpresas,  dolor  y lágrimas, tras ignorarse  el paradero  de  tantísimos compatriotas, víctimas de la mencionada guerra intestina.  Los viejos fantasmas, borrados en  apariencia  del mapa y  frescos en la memoria histórica,  ¿será posible ardan las cenizas? El mismo caso  de llevarse a cabo  entre expectativas.
La aplicación de la justicia  «pronta y  cumplida»  suena como enorme vacío urgida de castigo a una y otra parte.  Eso sí,  requiere una acción ajena al empecinamiento y fanatismo desbordante.  Ante la ley y la justicia debe siempre prevalecer una decisión firme y correcta de enjuiciar  a tirios  y troyanos por igual,  para ponerle fin a tan preocupante caso aludido.
Tiempo es  de sobra de poner acciones malévolas,  cuya    estrategia,  o  como quiera decirse,  lleva propósitos de  sembrar la cizaña cruel,   inhumana de arder el  fuego,   aparentemente extinguido.  Pero  los  rescoldos siguen vigentes, listos  en el momento propicio  de arder la llama del  revanchismo  de volver  a las andadas y mantener los daños a nuestra patria irreverente.